miércoles, 25 de septiembre de 2013

capitulo 32




Pedro abrazo al pequeño y le susurro en el oido.
-Si, hijo.  Soy tu papá y te quiero mucho. Me duele no haber sido parte de tu vida todos estos años, pero ahora que te encontre, te prometo que nunca mas vamos a estar separados.
Benja se separo un poco para poder estudiar la cara de su padre.
-¿Puedo decirte papá?
-Por supuesto que si, podes decirme como vos quieras-.
-Buenisimo. ¿Puedo hacerte otra pregunta Papá?.
Pedro sintió latir su corazón con fuerza como nunca antes lo había hecho.
-Si hijo lo que quieras.
-Te acordas que el día del rodeo vos mi hiciste una promesa.
-Si.
-¿Y la vas a cumplir? ahora entiendo porque vos y mamá se miraban así.
-¿Como nos mirábamos?
-Con amor, ya te lo dije papa. Mama está enamorada de vos y vos de mamá.
-Si es verdad, pero primero yo tengo hablar con tu mamá.
-Vos me hiciste una promesa papá , y las promesas se cumplen.
-Hijo las cosas no son tan fáciles.
-Pero si se aman y además ya somos una familia, vos sos mi papá y ella es mi mamá.
-Tiempo al tiempo hijo.
-Pedro escucha a tu hijo. Me encanta el nieto maduro que tengo.
-Gracias abuela. Ahora podemos hacer las galletitas.

-Manos a la obra.
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Paula apoyo la cabeza en la superficie de su escritorio. Haber ido a trabajar esa mañana fue un error, pero no podía soportar la idea de quedarse en el rancho de su madre y sus reproches. Tampoco la ayudo mucho hablar con Benja por teléfono la noche anterior. No paro de hablar sobre que Pedro era su papá, pero el nene no se quejo ni le reprocha nada. Necesitaba hablar con él en persona, pero no quería molestarlo mientras pasaba tiempo con su padre.
Ana la había invitado varias veces ir al rancho, pero ella se excuso siempre ya que  no soportaría  el desprecio de Pedro.
Paula cerró los ojos preguntándose cuanto tiempo iba a pasar hasta que su hijo deje de odiarla por haberle mentido. El teléfono el teléfono de su oficina comenzó a sonar y ella se obligo a incorporarse y contestar.
-¿Paula? Tenes una voz horrible.
-Si, Agustín, soy yo. Gracias por recodarme lo mal que me encuentro.
-Espero que no estés enferma. Y llego a mis oídos un rumor, Pau. Y quiero que me digas que es mentira.
-Bueno, sabes mejor que nadie que no le podes creer todo lo que la gente dice.
-Igual procede de una fuente muy fiable. Quiero saber si Pedro Alfonso es el papá de tu hijo. Ya había oído una vez que estuviste a punto de casarte con él, pero a último momento todo se echo a perder.
Paula suspiro. Solo había una fuente particularmente fiable: su querido primo Nacho.
-¿Es verdad que nunca estuviste casada con el padre de tu hijo?¿Y si es así ¿Toda la historia sobre tu marido en París era un invento?
-Sí, Agustín.  Todo es verdad.
-Ya veo. Mira no quiero parecer una rata abandonando un barco que se está hundiendo, pero sabes que ninguna campaña política no puede permitirse el lujo de ningún escándalo.
-Si Agustín, lo entiendo.
- Bien y entonces vas a entender que me siento forzado a alejarte del cargo de directora de mi campaña. Y ya encontré  una persona para que te reemplace. Perdón, Paula, pero tengo que mantener mis espaldas cubiertas, vos lo sabes.
-Si Agustín. Ya sé que tu espalda es lo más importante del mundo para vos y espero sinceramente que tengan una larga y fructífera vida juntos-. Cortándole el teléfono.- HOMBRES.
El primero que la había traicionado era fue Pedro, cuando la abandono sin decir nada. Luego su padre, cuando no  escucho sus suplicas para ayudarla a buscar a su prometido. Entonces Pedro había aparecido solo para romper  su corazón. Ahora era Agustín y su propio orgullo, sin olvidar a Nacho.

Su primo se estaba comportando de una forma extraña últimamente, ¿Que le estaba pasando?  Normalmente era muy amable, pero ahora estaba muy distante. Aquella mañana había intentado hablar con él, pero la esquivaba diciendo que estaba muy ocupado con unos problemas del departamento de informática. Luego se entero que Nacho le conto a Agustín lo de Pedro… bueno los hombres eran tontos, pero por una parte se alegraba de haber terminado con ellos para siempre. Con todos menos con Benja.
En ese mismo instante cuando estaba hundida en sus pensamientos se abrió la puerta de su oficina y entro Benja.
-Hola mamá, ¿A que no sabes qué?
El corazón del paula se encogió al ver a su único hijo sonriendo como si no pasara nada.
-Hola, mi amor, te extrañe tanto. Contame.
-Yo también mami. Pero déjame que te cuente.
-Haber…
-La abuela Ana. Me dijo que podemos irnos a vivir a su rancho si queremos. Además, hace las mejores galletitas del mundo. Igual no se lo digas a la otra abuela porque se va a poner celosa. Y papá dice que puede hacer cosas aun más ricas.
-Quédate tranquilo que no le voy a decir nada. Veo que la pasaste muy bien ¿no?
-Si ma, mi papá es un genio.
-Qué bueno! ¿Te puedo pedir algo?
-Si mami.
-¿Me abrazas?
Sin contestar benja abrazo a su mamá. Mientras se abrazaba Paula levanto la mirada y se encontró con Pedro apoyado en el marco de la puerta sonriendo ante la imagen.
-Me alegra mucho saber que pepe es mi papá. Ahora vamos a poder vivir todos juntos. Tenias razón cuando dijiste que Dios siempre contesta a las oraciones si uno se porta bien.
Una vez salieron del abrazo Paula se aferro a los hombros de su hijo. No se lo veía enojado. Sus ojos de llenaron de lagrimas al pensar en las pocas posibilidades que tenían de vivir juntos, con Pedro odiándola como la odiaba , al menos eso era lo que ella creía.


-Perdón por venir así a tu oficina sin avisar, pero…- no sabía cómo decirle que ella era su vida, como decirle lo que tenía guardado en su corazón. Lo único que sabía era que tenía que terminar con las mentiras que los estaban separando-.¿Podes tomarte el resto la tarde libre?
Ella se lo quedo mirando con una mezcla de confusión, dolor y un poco de amor.
-Si..Si. Supongo que si ¿Por qué?
-Creo que vos y yo nos debemos una larga conversación. Hay algo muy importante que debes saber sobre mí.
Las cejas de Paula se arquearon.
-Pero tiene que ser ahora mismo ¿Podes cerrar la oficina y llevar a Benja hasta la casa de tu mamá? Tengo que hacer algo acá, luego podemos ir a la cabañita abandonada que hay cerca del lago que solíamos ir a hablar  ¿te acordas?
-Por supuesto que me acuerdo ¿Pero porque no podes venir con nosotros?
Sin contestar nada y poniéndose serio Pedro se dispuso a enfrentarse a su eterno rival.
-¿Esta Nacho en su oficina?
-Creo que esta en la sala de computación. Pero no lo veo desde la mañana, ¿Por qué?
-Esto no tiene nada que ver con vos, Paula. Llévalo a Benja a tu casa, nos reunimos mas tarde.

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Tarde pero seguro , se lo habia prometido a una de las lectoras asi que hasta aca, espero que les guste. dedicadisimo a @pauypeternoend que lo pidio.

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