De camino a sus asientos y hasta donde estaba Paula, Benja
iba mirando al suelo, soñando con su futuro quería llegar a ser un gran campeón
como su ídolo.
Por otra parte, Pedro
iba pensando en el yate de su viejo
amigo Nacho y en el dinero que le habría costado. Parecía que en los últimos
años se había convertido en un millonario. También le dio que pensar lo que le
dijo Paula sobre el tiempo que Nacho pasaba con el comité de protección del menor. Hacia un año un par de sus agentes
de la misma operación habían capturado a una mujer en la frontera con México
que estaba involucrada en el entramado internacional del tráfico de niños. Aquella mujer había usado su posición como
directora del área del departamento, para poder traer bebes extranjeros e
instalarlos en casas temporales hasta obtener su legalidad. Cuando la
detuvieron la mujer quiso llegar a n acuerdo con el fiscal federal, pero no
sabía lo suficiente de sus superiores como para que le redujesen la condena.
Ella siempre había
dicho que el gran jefe era alguien muy importante en el departamento de
protección de menores de Texas, pero Pedro nunca encontró ninguna evidencia contra ninguno de esos burócratas.
Pero el rico y poderoso Ignacio Chaves era el director del Departamento
Legislativo de Exteriores. Esto le resulto muy interesante, debía hacer un par
de llamados, lo haría cuando terminara el espectáculo.
Un poco antes de llegar a sus asientos, Benja apretó con más
fuerza la mano de Pedro.
-Pepe, estuve pensando.
Pedro se detuvo esperando a que Benja le diga lo que quería
decirle.
-Vos sobre lo que vale la pena saber, lo sabes todas las
cosas y todas las personas..
-Bueno Benja, no sé si sobre todo.
-Creo que tu serias el mejor padre que cualquier niño podría
tener ¿Crees que podrá pasar algún día?
-¿El que podría pasar?
-Que vos seas mi papá.
Vio como los ojos de Benja se llenaban de lágrimas. El
corazón de Pedro dio un vuelco. Se agacho para poder abrazar al pequeño. En ese
abrazo sintió una conexión que nunca había sentido antes con nadie. Ni siquiera
Paula le había hecho sentir algo tan puro.
-No puedo pensar en algo que me enorgullezca más que ser tu
padre Benja. Dame un poco de tiempo con tu mama.
-¿Te puedo preguntar algo?
-Si Benja.
-¿Estas enamorado de mi mama?
-¿Por qué preguntas eso?¿De dónde sacaste eso?
-Quiero saber, yo quiero que ella sea feliz, y cuando esta
con vos está feliz y le brillan los ojitos y creo que eso es estar enamorada.
-jaja sos muy chiquito enano para saber eso, pero ¿te puedo
contar un secreto?
-Si contame.
- Yo también estoy enamorado de ella y me gustaría que
formemos una familia. ¿Te gustaría?
-Me encantaría ¿Me lo prometes?
-Si Benja , te lo prometo .
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Desde su asiento, Paula pudo observar como Pedro y Benja
regresaban junto a ella. Decirles la verdad iba a ser una de las cosas más
duras de su vida. El haber sido abandonada en el altar, haber terminado en
tiempo parcial sus estudios de abogacía y criar un hijo ella sola, era nada si se comparaba con el
dolor que le producía mirarlos a los ojos cuando se enteraran de que les había
mentido durante todos aquellos años.
-Mama estuvo buenísimo. Federico hablo conmigo.
-Que bueno hijo ¿Le diste las gracias a Pedro por
presentártelo?
Benja asintió con la cabeza y con la mano que tenia libre,
tomo la mano de su mamá.
-Y espera a saber
todo lo que me dijo.
-Bueno me lo podes contar en el camino, ahora me parece que
tenemos que irnos. Es casi la hora de irse a dormir-. Dijo mientras miraba a
Pedro que seguía sosteniendo la mano de
Benja , pero sin mirarlo, su atención parecía estar en las gradas del publico
-¿Pedro?
-¿Dónde está nacho, Pau?
-Se fue justo cuando me acerque a él, sonó su celular y…
parece ser que había unos problemas
informáticos en su oficina que requerían
de su presencia.
-¿Problemas con las computadoras?¿Un sábado por la noche?
-Supongo que sí. Nacho tiene un equipo de personas que hacen
horas extras en proyectos informativos especiales.
-¿Proyectos para su oficina?¿O proyectos legislativos?
-Realmente no lo se. No entiendo mucho sobre computadoras,
las se utilizar, pero nada más. Nacho coordina el departamento de informática.
Pedro volvió a mirar a los asientos mientras se frotaba la
barba con la mano.
-¿También se fueron los hombres que lo acompañaban?
-Si -. Se acordó de la apariencia rara que tenían aquellos
dos hombres. Nacho se fue sin presentárselos. Llevaban barba de un par de días,
pelo grasiento e iban vestidos de traje que desentonaba con el ambiente del
rodeo
-¿Sabes quienes eran?¿Amigos o clientes?
-Realmente, no lo sé. Estoy convencida que no eran amigos
suyos.
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