Paula nunca olvidaría la seriedad y la preocupación con la
que Pedro había mirado la tormenta que se les acercaba.
Inmediatamente se dispuso a replegar la vela.
-Retroceder e intentar volver no nos va a dar tiempo, la
tormenta se acerca demasiado rápido. Me parece que vamos a tener que
soportarla-. Gritando debido al fuerte viento.
-Genial! No puedo
esperar.
-Esto es serio-. Dijo él con frustración mientras terminaba de plegar la vela y sacaba
el ancla de hierro.
En ese momento, un destello de luz ilumino el cielo, dos
segundos después pudieron escuchar el sonido ensordecedor de un trueno. Estaban
totalmente solos en la bahía. Ningún otro barco se queso para enfrentar aquella
tormenta. Los dos juntos, solos deberían enfrentarla.
Cada vez llovía con más fuerza, Paula tiro la cara hacia
atrás, cerró los ojos y saco la lengua.
Hubo otro trueno y se largo a llover.
-Espero que el ancla nos sujete-. Dijo pedro tomándola del
brazo.- Vamos a resguardarnos.
Pedro la dirigió hacia las escaleritas que descendían a la
cabina del barco. El barco se balanceo violentamente por culpa de una ráfaga de
viento. Paula perdió el equilibrio y cayó sobre él. Pedro pasó uno de sus brazos por la cintura
de ella agarrándola para evitar que se caiga. Luego la soltó, bajo los escalones
y se dio la vuelta para ayudarla. Ella puso el pie en el primer escalón cuando
el barco se movió nuevamente. Paula se tambaleo y cerró los ojos justo en el
instante en que sus rodillas aterrizaron en el suelo de la cabina. Se ayudo
apoyando las manos contra una pared y pedro la levanto en brazos. Los ojos de
Paula estaban muy abiertos, solo estaban separados por unos metros de
distancia, pero para ella era demasiado espacio. Paula rodeo con sus brazos su
cuello.
-Esto es demasiado angosto para que podamos estar de pie, va
a ser mejor que te sientes. Voy a buscar unas toallas para que nos sequemos-.
Bajándola y quedando frente a frente.
-No, quiero que te quedes en donde estas.
-Pau.- dijo el suspirando y agarrándole las manos.- te he deseado por mucho tiempo, demasiado. No
digas cosas al menos de que estés segura de lo que queres.
Ella se arrimo mas a él, en su interior luchaban el pánico y
el deseo, pero lo necesitaba.
-Por favor, no me pidas que sea razonable y que este segura,
Pedro. Ahora mismo no quiero pensar, quiero que me obligues a dejar de
pensar.- lo dijo como una súplica para
que no le pidiera explicaciones ni le exigiera promesas que no podría cumplir.
-Un par de segundos más y te no te aseguro que sea capaz de
detenerme.
-No quiero que lo hagas.
El la rodeo con sus brazos fundiéndose en un abrazo. La agarraba
como si fuera una frágil muñeca. Paula podía
sentir su fuerza masculina, proporcionándole una intensa y decidida sensación
dentro de ella.
Nunca podrían tener una relación seria entre ellos. Había demasiadas
cosas en el pasado, y demasiadas en el futuro.
Habían pasado demasiado tiempo separados. Eran nuevas personas con
necesidades diferentes.
Paula sabia que ella daría un paso atrás en el momento que
él le pidiera más cosas de la que ella podía dar. Pero ella quería aquel
momento, lo necesitaba aunque sea por última vez.
Los truenos, el viento que movía el barco violentamente.
Cuerpos mojados y ropa empapada se
fundieron en una especie de calor. Ella sentía que las piernas le fallaban, él
notaba que se corazón se le salía del pecho.
Pedro retrocedió un par de pasos y la guio hasta caer en una
especie de cama. Luego se recostó a su lado. Le tomo la cara y le corrió un mechón
de pelo de la mejilla y se lo coloco detrás de la oreja. Ella apoyo la cara sobre palma de la mano de Pedro, que la devoraba
con los ojos.
-Haceme el amor, Pedro.- murmuro
en un suspiro.
Hola se que es cortito, para mañana prometo una largo.
Gracias x leer espero que les haya gustado!

Buenísimo!!!!!!!!!!!! Espero el de mañana
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