martes, 6 de agosto de 2013

capitulo 3

Intento abstraerse de la presencia de Paula. Mantener la calma ante el dolor de tener que verla de nuevo, luchar para mantenerse bajo control. Después de tantos años el conflicto interior que sentía,  odiarla, amarla, vengarse de ella, casi había acabado con él.
Después de aquella nefasta noche hacia diez años, ella fue la que  escapo a Paris y la que se había casado antes de que él pudiera regresar y explicarle lo le sucedió. Incluso hasta ahora, a Pedro no le quedaba muy claro lo que realmente había sucedido la víspera de su boda. Pensó  en aquello hasta dejar su cerebro agotado, además  olvido parte de los hechos.
Después de haber sido golpeado en la cabeza aparentemente fue abandonado sangrando y muy golpeado a unas  doscientas millas de su casa.
Tuvo que pasar un par de meses en la clínica hasta que fue  capaz de volver a hablar  o poder recordar algo, pero para entonces era demasiado tarde. La única persona  que le podría haber dicho lo que sucedido era su suegro pero estaba  muerto y Paula habia abandonado el país.
Desde aquel momento, él  aprendio a mantener distancia de todo el mundo y a conservar el control en sí mismo. ¿Pero entonces porque estaba teniendo tantos problemas al permanecer al lado de ella? Aun debería odiarla, por no haberse preocupado por el y por no haberlo buscado cuando desapareció.

-Gracias-. Dijo ella-.tu también estas muy bien, ha pasado mucho tiempo.
En menos de un segundo, todos los recuerdos sobre ella reaparecieron  en la cabeza de Pedro. Estaba prácticamente igual a cuando tenía quince años, cuándo se enamoro de ella. Su cuerpo menudo y esos ojos verdes que eran su perdición.
-Mi madre  me dijo que te divorciaste hace ya algún tiempo, pero no me dijo que estabas involucrada con otra persona-dijo él.
Ella lo miro confundida ¿involucrada? Al mirar su  nuevo anillo en la  mano supo a lo que se refería.
-Te refieres a…
-Involucrada, ya sabes prometida.
Ella levanto los ojos y lo miro con la misma vulnerabilidad  que cuando tenía diecinueve  años, cuando le había pedido  que se case con él. Siempre supo que iba a ser la mujer de su vida. Después  de once años  y toda una vida de sufrimiento, ella seguía siendo la única mujer para él. Estaba embriagado por su perfume  y por todos los recuerdos   que le traía ese olor. La suavidad de su piel, su pelo, sus besos, su forma de acariciarlo. Cerró los ojos. No estaba seguro si lo que quería era guardar aquellos recuerdos u olvidarlos para siempre.

-Prometida, ah! si!- para mí también ha sido una sorpresa.
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Hola dejo cap corto mañana vuelvo a mar del y necesito organizar todo si me queda un ratito mas tarde subo, gracias x leer.

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