Unos días después, Paula estaba viendo como Pedro ponía agua a los caballos y le
daba de comer. Benja lo seguía de cerca
bailoteando a su alrededor y hablando sin parar sobre los rodeos.
Durante diez años que habían pasado desde la fiesta
benéfica, Paula no había hecho prácticamente nada más que pensar en él. Bueno,
eso no era cierto del todo, también había pensado en su hijo. Se acordaba de aquellos días en los que
había pensado en el maravilloso padre en el que Pedro podía convertirse, pero eso fue
antes de que el desapareciera dejándola al cuidado de su hijo totalmente sola.
Ella sabía que algún día tendría que contarle la verdad tanto a él como a su
hijo. Eso era lo correcto, además, no le quedaba otra alternativa, de una
manera u otra terminarían enterándose.
Quizá con un poco más de tiempo, Pedro y
ella tendrían mejor relación y entonces le diría la verdad, mientras tanto
rezaría para que él no lo hiciera muchas preguntas a Benja sobre su edad.
Igual se lo diría pronto, no le importaba que se enoje con ella por no
habérselo contado antes, ella se había enojado con el por
abandonarla prácticamente frente al altar. Lo que si le importaba era la
reacción de Benja, no quería que odie al padre que nunca estuvo a su lado, ni a
la madre que no le había dicho la verdad.
Miro como Pedro apoyaba una rodilla en la arena
mientras le explicaba a Benja como hacer una buena lanzada. Podía ver
claras similitudes entre padre e hijo. Los ojos miel, una constitución fuerte,
pero también había diferencias. Benja tenía el pelo más oscuro, tenía el mismo
gesto de ella cuando se concentraba, era la perfecta combinación de ambos.
Iba a esperar hasta que padre e hijo se hicieran buenos amigos y entonces diría la verdad, por eso
permitió que pasaran tiempo juntos, no porque a ella quisiera estar junto a
Pedro, ni mucho menos. Ya no tenía ningún interés en el, si su cuerpo saltaba
cada vez que él se acercaba o si un deseo incontrolable recorría sus venas cada
vez que lo veía, no significaba nada.
-Hola, mama!, veni con nosotros!-.dijo benja desde lejos.
- ¿Cómo va la clase?
-Mama esto es excelente, pepe me está enseñando todos sus
secretos.
- Que bueno gordo.
- Decile lo que me acabas de decir-. Dijo benja tirando de
la camisa de Pedro-. Decile pepe.
- Benja, por favor, cálmate-
mientras el niño la empujaba hacia Pedro.
Se acerco tanto que pudo oler su perfume, aquello empezó
abrir puertas en el corazón de Paula que ella misma había cerrado para protegerse. Le
fallaron las rodillas al notar que Pedro la miraba fijamente a los ojos.
-Paula, no pensé que vendrías al rancho¿ no se suponía que
estabas en el juzgado?
- El caso en el que estaba trabajando se retraso por el
momento. Hijo ¿Te portaste bien con Pedro, como habíamos quedado?
- Si mama, pero escucha lo que dice.
- Simplemente le estaba diciendo Benja que tiene una habilidad natural con el
lazo y que parece que ha nacido sobre una silla de montar. Estoy seguro de que
algún día será una gran estrella del rodeo.
Paula suspiro profundamente.
Pedro se percato de su preocupación.
-No te importaría que participe en alguna competición, no lo
hará hasta que no esté preparado, te lo prometo.
- Es la hora de almorzar, Benja. Mejor anda a casa para ver
que te preparo tu abuela-. Intentando cambiar de tema.
-Bueno mama -. Dijo el niño mientras tomaba la mano de
Pedro-. Vamos pepe, vamos a comer algo.
Cuando el niño levanto la miraba hacia Pedro, el corazón de
Paula se encogió. Su hijo lo miraba con una increíble admiración y confianza.
Quizá permitir que pasen tiempo juntos había sido un gran
error ¿ Qué pasaría si Pedro al saber la verdad , desaparecia de la vida de
Benja ? dejaría a su hijo con el corazón destrozado , de la misma manera que la
había dejado a ella.
-Estoy seguro de que Pedro está muy ocupado, ya es
suficiente, hijo. Anda a casa voy hablar con Pedro y enseguida voy y como con
vos.
-Pero…
- Benja hace lo que tu mama dice, seguimos otro día.
Pedro estaba intrigado por las diferencias emociones que
podía ver en la cara de Paula. Si antes había tenido la sensación de que ella ocultaba algo, ahora no la cabía
la menor duda. Pero podía sentir que no solamente le ocultaba algo a él, sino a
su hijo. A lo mejor le daba miedo de decirle a
Benja lo de su nuevo compromiso, quizá Baldwin no se preocupara por el
niño.
-Anda, Benjamín.
- Si mama.
Pedro la miro. Cuantas veces había soñado con verla de
nuevo, con poder abrazarla, besarla. Pero ahora estaba trabajando, no podía
distraerse, estaba al mando de una misión muy importante.
Empezó a andar en dirección al camino. Ella en silencio
comenzó a seguirlo.
-Pedro… yo.
- Paula… yo.
Juntos rieron al notar lo nerviosos que estaban.
-Tu primero-dijo ella.
-Paula- dijo el tomándole la mano -. Mi vida es un desastre.
Te agradezco mucho que me dejes ayudar a Benja. Es muy lindo pasar tiempo con
él. Pero además quiero pasar algún tiempo con vos, quiero ser tu amigo, necesito a alguien con
quien hablar. Antes solíamos hacerlo.
Ella se quedo mirándolo como si fuera un extraño.
-Muchas cosas cambiaron, Pedro.
-Si lo han hecho, pero otras nunca…
-Señora chaves.- dijo uno de los trabajadores mientras se
acercaba con la cara desencajada y sin aliento y sin aliento.- señora rápido.
-¿ qué pasa? ¿ le paso algo a mama?
-No es el chico, el se ha caído en el corral de robby. Esta
con el toro.
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Hoy dos capitulos , estoy con mucho dolor de cabeza la migraña me tiene mal pero queria cumplir , muchas gracias x leer.
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