martes, 20 de agosto de 2013

capitulo 15

Paula se fundió en los brazos de Pedro lo necesitaba. El tacto del cuerpo de ella contra él, hizo que perdiera el control. Pedro olvido los años y el dolor que los había separado.
Olvido que los estaba utilizando para acercarse hasta su sospechoso, algo que ni él se creía, porque la amaba más que nunca. Olvido que estaba en un lugar público.
-Por favor , pau, no llores- le dijo besando su pelo .- Por favor ,no- le suplico mientras acercaba sus labios hasta el lóbulo de su oreja.
Ella suspiro y Pedro apoyo su mejilla en la mandíbula, mojada por las lágrimas, de Paula.  A pedro se le encogió el corazón y sin saber cómo, de una forma muy suave movió la cara hasta que con los labios cubrió la boca de Paula. Quería hacerle saber que sentía su dolor, que nunca haría nada que la perjudicaría a ella o  a Benja. Poco a poco ella fue aceptando aquellos labios. Aquella suavidad y ternura fue dando paso a una necesidad urgente, a un deseo guardado durante diez años. Le correspondió con la misma fogosidad con la que él la estaba besando. Ella  abrió la boca invitándolo a pasar.
Pedro deslizo su mano por el pelo de Paula, acariciando su palma con la suavidad de aquel cabello tan sedoso. Poco a poco se iban perdiendo en un mar de sensaciones. Respiro profundamente para llenarse de su perfume, que lo llevaba a la perdición. Finalmente la tomo y la puso sobre sus piernas.   Se olvidaron de todo, era como si hubieran retrocedido en el tiempo.  Suavemente, él recorrió con la punta de la lengua sus labios, avivando las llamas entre ellos dos.  Luego la beso profundamente, con desesperación, intentando satisfacer todos sus deseos. De pronto pudo escuchar pasos acercándose por el pasillo.
Separo la boca de aquellos labios que sin duda eran su adicción y por encima del hombro de Paula pude ver al responsable de las pisadas. Ella hundió la cabeza en su hombro.
Dos enfermeras, que iban charlando, atravesaron el pasillo y pasaron de largo. Pedro aprovecho el momento para separar la cara de Paula de su pecho y hablar con ella.
Ella abrió los ojos muy despacio y lo miro, fue como si el tiempo entre ellos dos no hubiera pasado, solo se miraban, no hacían falta palabras.  Pero Pedro volvió a la realidad, Paula pertenecía a otro hombre, ella aun estaba comprometida, y no quería causarle problemas.

-Esto no debería haber pasado-. Pero se dio cuenta que no podían hablar en estas circunstancias. Apretó la cabeza de Paula sobre su hombro.-  Dormí pau, ya vamos hablar más tarde.

Para Paula los dos días siguientes pasaron muy rápido. Benja había salido del hospital el día después del accidente con el  toro.  Ella estaba asombrada de que Pedro no se separo un segundo de su lado  en las veinticuatro horas. En todo ese tiempo no habían tenido la posibilidad de hablar, ella había estado preocupa por su hijo que no tuvo tiempo para nada mas, pero aun así no olvido,  el beso que se habían dado, ni la palabra que él le había dicho,  amor. ¿La seguía amando?.
Paula insistió en que Pedro permanezca en el rancho de su madre, en vez de ir hasta a su casa, hasta que se recupere de su tobillo.
Paula sentía que le debía algo. Además sentía curiosidad sobre la explicación que le daría sobre el beso que compartieron. Ella no sabía que pensar sobre el deseo y la profunda necesidad que le había producido aquel beso, esperaba que Pedro le aclare un poco la situación.
Quizá si hablaban civilizadamente todo se solucionaría. Ella tenía que continuar  con su vida y dejar de dar vueltas  en aquella niebla de confusión. Benja la necesitaba.
Era de noche y Paula estaba de pie en el porche de la casa.  Miraba esas tierras y pensaba en el sacrificio que había hecho su padre para lograr comprar el rancho.
Entren las sombras, Paula pudo ver que se acercaban Pedro y Benja. La sola presencia de aquel hombre  hacia que su pulso se acelerara. El padre, con un bastón en una mano, apoyaba  la otra mano en el hombro del hijo, para sostenerse mejor. Benja, levantando la mirada, lo miraba con profunda admiración. A medida que se iban acercando, Paula lo observaba, parecía una adolescente. Por un momento recordó la sensación de seguridad que había sentido la otra noche entre aquellos brazos.
-Hola mama, mira lo bien que puede caminar pepe.
- Benja ya lo hablamos, no corresponde llamar a Pedro por su sobrenombre.
-No pasa nada, él me dijo que puedo hacerlo porque ahora somos amigos.
Paula se mordió el labio. Si era lo que ella quería, que fueran amigos, entonces, ¿Por qué tenía la sensación de que era un error? Por una parte se sentía culpable por no haberles dicho la verdad, y por otro lado estaba aterrada de que Pedro le preguntara a Benja su edad. Ella miro a Pedro y encontró la respuesta. La estaba mirando de tal manera que se sintió un cobarde. Cuando ellos descubrieran la verdad, los ayudaría a ser amigos, pero al mismo tiempo su propia relación de amistad con Pedro terminaría, el se iba a poner furioso  por haberle mentido y seria con razón. Ahora se daba cuenta de lo egoísta que había sido. Tanto Benja como Pedro tenían el derecho de saber la verdad. Quizá podía dejar el pasado atrás e intentar ser su amigo, aunque era muy difícil. Cada vez que se encontraban cerca el uno del otro, se podía palpar en el ambiente, el deseo, como por ejemplo en este momento.
La mirada de Pedro la quemaba por dentro. Sintió una punzada en el estomago, a medida que el se acercaba. Supo que nunca podrían ser solo amigos, porque un simple mirada de él , provoca en ella sensaciones indescriptibles.

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Hola, y llego el beso. primer dia de facultad agotada , gracias x leer y perdon la hora! 

3 comentarios:

  1. me encanta!!! gracias por subir capitulo igual, aunque estes cansada..... Me encanta esta historia, esta muuuuy buena... espero ansiosa el proximo cuando puedas ;)

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  2. Muuuuuuy buena, me atrapo la historia, espero subas hoy el prox capitulo!!!! Gracias x escribir ;)

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