En aquella noche estrellada de texas, una cálida brisa de
verano tranquilizaba los sentidos de aquel hombre. Era la víspera mágica para
una boda perfecta.
Pedro se puso de lado, recorriendo con el dedo la cadera
desnuda de la mujer que amaba y con la que se iba a casar al día
siguiente. Con sus veinte años Paula Chaves era todo lo que pedro a sus veinticuatro, podía desear y necesitar. Ella
era la primera persona en la que pensaba al despertarse y la última antes de
acostarse. Era parte de él, su mejor parte. Cuando la miraba, podía ver su
propia vida y su futuro, sus hijos y los hijos de sus hijos, una unión infinita
de amor y de confianza.
El miro el reloj despertador en la mesita de noche y la
abrazo contra si una vez más.
-Es medianoche…el día
de nuestra boda, amor.De verdad no crees que trae mala suerte que el
novio vea a la novia antes de la
ceremonia?
- No, tonto. Eso es una vieja superstición, además, lo que
trae mala suerte es ver el vestido. No tiene nada que ver con lo que acabamos
de hacer-dijo ella dándole un beso en el cuello, esto dio paso a que se
entregaran una vez más a la pasión que invadía sus cuerpos.
-Me deslumbras-dijo el- eres tan sensitiva y tan inhibida.
No puedo dejar de admirarte.
-Pues no lo hagas, has sido mi primer hombre y…-ella se puso
sobre él y beso su pecho.
- Serás la mejor y la
única. Todo lo que se sobre el amor procede de estar contigo. Quiero que esta felicidad dure y dure para siempre.
El cuerpo de ella se estremeció cuando hizo contacto con el
cuerpo de él.
-Las cosas ocurren
cuando tienen que ocurrir- murmuró el-. Ahora me tengo que ir .
Necesitas dormir, tenemos un día largo por delante.
-No, todavía no quédate
un poco más, por favor?-dijo ella estirando el brazo hasta alcanzar su mejilla y bajando
suavemente su mano sobre el pecho desnudo de el.
-No juegues con fuego Chaves porque te podes quemar.
-Y si me quiero quemar?
- No te quemaste, te prendiste fuego.
Media hora después, pedro se levanto dejando a la novia
durmiendo. De puntas bajo las escaleras
en dirección a la puerta principal de la casa de su futuro suegro. Se
sorprendió cuando vio al primo de paula, Nacho, de pie y a oscuras al final de
la escalera. El ensayo de la boda había terminado hacía rato. Parecía como que
nacho hubiera esperado allí, durante un buen rato, para hablar con él. Pedro se
pregunto qué sería tan importante.
-¿Nacho? ¿Qué pasa?
Aunque se habían pasado la vida compitiendo por todo, sin
duda había sido siempre su mejor amigo.de hecho, muy pronto se convertirían en
socios en la firma Chaves –Chaves que
por supuesto cambiaria de nombre para
llamarse Chaves, Chaves y Alfonso, pero esto sucedería luego del regreso de su
luna de miel, su estudio de abogados comenzaría a funcionar.
-Un ensayo estupendo eh?-dijo nacho acercándole un vaso de
whisky-.tienes un momento para ver a mi tío? Tiene algo que decirte.
Pedro lo noto nervioso y lo miro con detenimiento.
-Pasa algo malo? esta tu padre con el¿
-No
papa se fue hace rato. Tu futuro suegro, está trabajando en su estudio. Te está
esperando, ve con el, yo estaba a punto de irme-dijo nacho asintiendo
ligeramente y saliendo por la puerta.
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