viernes, 23 de agosto de 2013

capitulo 17

A la mañana siguiente, Pedro apoyo la espalda en una de las columnas del porche de la casa. Pensaba que nunca se había planteado volver a su tierra natal cuando le habían dado el alta en el hospital hacia diez años.  Él,   que pasó meses inmóvil, sin haber podido hablar, acostado en la cama de un hospital, mortificándose  pensando en lo preocupada que podía estar Paula, buscándolo sin éxito.
Que equivocado estuvo, cuando su madre, por fin lo encontró, le dijo que Paula se había ido a Paris y que corría el rumor que se había casado con otro hombre.
Después de poder superar aquel terrible golpe contra su ego, pudo conseguir aislar su dolor. Entonces, pensó en que no regresaría jamás a aquella parte del país. Sofia, la fisioterapeuta del hospital con la que se caso precipitadamente incluso antes de obtener el alta, siempre insistió con que nunca se iba a recuperar del todo hasta que no se enfrentara con sus demonios. El tiempo había pasado y todavía no lo podía conseguir.  Tendría que haber vuelto a casa mucho antes. Moviendo la cabeza ante su propia estupidez, Pedro se dio cuenta que su orgullo nunca lo dejaría enfrentarse a Paula y su traición. Incluso dudaba que fuera capaz de hablar con ella abiertamente sobre el tema.
Un par de veces, durante  la semana anterior, pensó que quizá era posible tener una relación de amistad con Paula, olvidándose del pasado. Empezar de nuevo, eso era lo que realmente quería. Pero después de aquel beso, tan especial, dudaba que fuera posible.
Volviendo a la realidad se dio cuenta que alguien a caballo se acercaba a la casa.
-Buenos días, señor Alfonso. Parece que su tobillo esta mejor.
- Buenos días Marcos, si está mucho mejor.
Pedro miro la yegua detenidamente.
-Esta mañana esta preciosa y llena de vida.
- Sera porque Benja estuvo con ella, y fue él  quien le coloco la silla de montar.
¿Benja?¿No pensaría en montar en ella? Era demasiado chico.
Sin decir nada más, fue hasta los establos.  Y comenzó a buscar al pequeño. Se sorprendió cuando escucho la voz de Benja¿ Estaba hablando solo?
Muy despacio, Pedro se asomo para ver que el muchacho, con una cuerda en la mano, estaba agitando el lazo delante de una ternera de un par de meses, que retrocedía asustada hasta un esquina.
-Dale , vamos. Quiero ponerte esta cuerda en el cuello, no te hará daño. Tengo que practicar ¿No?
Pedro sabia que Paula le había prohibido
 practicar con el lazo sin la supervisión de un adulto.
-Buenos días, benja. ¿Te dieron permiso para estar acá? Lo dijo en un tono serio, sabía que era muy pronto para que este ahí , y que probablemente no tenía permiso de su madre.
Benja se dio vuelta, tiro la cuerda al suelo y se quedo congelado.
Pedro vi la mirada de pánico del nene no había sido su intención asustarlo. Benja estaba temblando, lo último que quería es que le tuviera miedo a el. Debía que tener cuidado con lo que iba a decir o hacer a continuación.
-Simplemente mira a esta pobrecita. La estas asustando. No creo que tu mama te haya educado para que te abuses de alguien indefenso ¿No?
Benja apretó sus manos y giro titubeante  hasta la ternera que estaba en la esquina. Se olvido de su miedo y se puso al lado de la ternera.
-Perdón, essy. No fue mi intención asustarte- lo dijo con una rodilla apoyada en el suelo y con su brazo rodeando el cuello de la ternera.- no dejaría que nadie te lastime.
Pedro lo miro y sintió algo parecido al orgullo. El nene tenia buenos instintos. No estaba seguro de porque le producía orgullo, probablemente era por la educación que Paula le había dado al niño. Ella era una excelente madre.
Pedro se arrodillo al lado de Benja poniéndole un brazo alrededor de sus hombros.
-Sabes que esto no lo podes hacer estando solo ¿No?
El chico bajo la cabeza.
-Sí, pepe, pero…
- ¿Te  acordas sobre la edad y el peso que te dije que tiene que tener un ternero para poder entrenar con él?
Benja asintió con la cabeza. Seguía mirando al suelo.
-Bueno ¿Me podes decir en que estabas pensando?
Levanto la cabeza y miro a Pedro.
-Hice algo malo. Debería ser castigado.
Pedro al ver lo profundamente arrepentido que estaba Benja , se le lleno el corazón de ternura y le dieron ganas de abrazarlo, pero no lo hizo.
-Admitir que uno se equivoco es el primer paso para convertirte en  un hombre. Vio como al niño se le llenaban  los ojos de esperanza.- ¿Si vos estarías en mi lugar, que castigo te pondrias?
-Yo…
Pedro sabia lo difícil que era esa pregunta para el nene.
-Me castigaría sin ir al rodeo este fin de semana.
Pedro tuvo que contenerse para no abrazarlo.
-Mmm, ¿ y pensas que va a decir tu mama cuando se entere?
-Le va a doler porque le desobedecí.
-Eso es verdad le va a doler , se va a enojar y probablemente te grite y mande a tu habitación.
-No ella nunca me grita. Ella me quiere- una lagrima comenzó a formar se en la comisura del ojo de Benja.
No sabía que era exactamente, pero ese nene cada día hacia que lo quiera un poco más.
-Quizá lo mejor sea que no le contemos nada.
-No, eso no sería muy honesto, no me gusta mentirle a mi mama.
De pronto se escucho un gruñido a sus espaldas. Se levanto y se dio vuelta para ver quién era.  Era Pala , Pedro se preguntaba cuanto tiempo llevaba ahí, escuchándolos.
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Holaa , felicidad plena para las pauliters , BIENVENIDA OLIVIA!!
gracias por los lindos comentarios!en cuanto a q pepe se entere la verdad falta un poco!!van a pasar otras cositas antes!Paciencia.Gracias x leer!!




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