Paula se fundió en los brazos de Pedro lo necesitaba. El
tacto del cuerpo de ella contra él, hizo que perdiera el control. Pedro olvido
los años y el dolor que los había separado.
Olvido que los estaba utilizando para acercarse hasta su
sospechoso, algo que ni él se creía, porque la amaba más que nunca. Olvido que
estaba en un lugar público.
-Por favor , pau, no llores- le dijo besando su pelo .- Por
favor ,no- le suplico mientras acercaba sus labios hasta el lóbulo de su oreja.
Ella suspiro y Pedro apoyo su mejilla en la mandíbula,
mojada por las lágrimas, de Paula. A
pedro se le encogió el corazón y sin saber cómo, de una forma muy suave movió
la cara hasta que con los labios cubrió la boca de Paula. Quería hacerle saber
que sentía su dolor, que nunca haría nada que la perjudicaría a ella o a Benja. Poco a poco ella fue aceptando
aquellos labios. Aquella suavidad y ternura fue dando paso a una necesidad
urgente, a un deseo guardado durante diez años. Le correspondió con la misma
fogosidad con la que él la estaba besando. Ella
abrió la boca invitándolo a pasar.
Pedro deslizo su mano por el pelo de Paula, acariciando su
palma con la suavidad de aquel cabello tan sedoso. Poco a poco se iban
perdiendo en un mar de sensaciones. Respiro profundamente para llenarse de su
perfume, que lo llevaba a la perdición. Finalmente la tomo y la puso sobre sus
piernas. Se olvidaron de todo, era como
si hubieran retrocedido en el tiempo. Suavemente,
él recorrió con la punta de la lengua sus labios, avivando las llamas entre
ellos dos. Luego la beso profundamente,
con desesperación, intentando satisfacer todos sus deseos. De pronto pudo
escuchar pasos acercándose por el pasillo.
Separo la boca de aquellos labios que sin duda eran su
adicción y por encima del hombro de Paula pude ver al responsable de las
pisadas. Ella hundió la cabeza en su hombro.
Dos enfermeras, que iban charlando, atravesaron el pasillo y
pasaron de largo. Pedro aprovecho el momento para separar la cara de Paula de
su pecho y hablar con ella.
Ella abrió los ojos muy despacio y lo miro, fue como si el
tiempo entre ellos dos no hubiera pasado, solo se miraban, no hacían falta
palabras. Pero Pedro volvió a la
realidad, Paula pertenecía a otro hombre, ella aun estaba comprometida, y no
quería causarle problemas.
-Esto no debería haber pasado-.
Pero se dio cuenta que no podían hablar en estas circunstancias. Apretó la
cabeza de Paula sobre su hombro.- Dormí
pau, ya vamos hablar más tarde.
Para Paula los dos días
siguientes pasaron muy rápido. Benja había salido del hospital el día después
del accidente con el toro. Ella estaba asombrada de que Pedro no se
separo un segundo de su lado en las
veinticuatro horas. En todo ese tiempo no habían tenido la posibilidad de
hablar, ella había estado preocupa por su hijo que no tuvo tiempo para nada
mas, pero aun así no olvido, el beso que
se habían dado, ni la palabra que él le había dicho, amor. ¿La seguía amando?.
Paula insistió en que Pedro
permanezca en el rancho de su madre, en vez de ir hasta a su casa, hasta que se
recupere de su tobillo.
Paula sentía que le debía algo.
Además sentía curiosidad sobre la explicación que le daría sobre el beso que
compartieron. Ella no sabía que pensar sobre el deseo y la profunda necesidad
que le había producido aquel beso, esperaba que Pedro le aclare un poco la
situación.
Quizá si hablaban
civilizadamente todo se solucionaría. Ella tenía que continuar con su vida y dejar de dar vueltas en aquella niebla de confusión. Benja la
necesitaba.
Era de noche y Paula estaba de
pie en el porche de la casa. Miraba esas
tierras y pensaba en el sacrificio que había hecho su padre para lograr comprar
el rancho.
Entren las sombras, Paula pudo
ver que se acercaban Pedro y Benja. La sola presencia de aquel hombre hacia que su pulso se acelerara. El padre,
con un bastón en una mano, apoyaba la
otra mano en el hombro del hijo, para sostenerse mejor. Benja, levantando la
mirada, lo miraba con profunda admiración. A medida que se iban acercando,
Paula lo observaba, parecía una adolescente. Por un momento recordó la
sensación de seguridad que había sentido la otra noche entre aquellos brazos.
-Hola mama, mira lo bien que
puede caminar pepe.
- Benja ya lo hablamos, no corresponde
llamar a Pedro por su sobrenombre.
-No pasa nada, él me dijo que
puedo hacerlo porque ahora somos amigos.
Paula se mordió el labio. Si era
lo que ella quería, que fueran amigos, entonces, ¿Por qué tenía la sensación de
que era un error? Por una parte se sentía culpable por no haberles dicho la
verdad, y por otro lado estaba aterrada de que Pedro le preguntara a Benja su
edad. Ella miro a Pedro y encontró la respuesta. La estaba mirando de tal manera
que se sintió un cobarde. Cuando ellos descubrieran la verdad, los ayudaría a
ser amigos, pero al mismo tiempo su propia relación de amistad con Pedro
terminaría, el se iba a poner furioso por haberle mentido y seria con razón. Ahora
se daba cuenta de lo egoísta que había sido. Tanto Benja como Pedro tenían el
derecho de saber la verdad. Quizá podía dejar el pasado atrás e intentar ser su
amigo, aunque era muy difícil. Cada vez que se encontraban cerca el uno del
otro, se podía palpar en el ambiente, el deseo, como por ejemplo en este
momento.
La mirada de Pedro la quemaba
por dentro. Sintió una punzada en el estomago, a medida que el se acercaba. Supo
que nunca podrían ser solo amigos, porque un simple mirada de él , provoca en
ella sensaciones indescriptibles.
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Hola, y llego el beso. primer dia de facultad agotada , gracias x leer y perdon la hora!
Buenísimo este cap!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarme encanta!!! gracias por subir capitulo igual, aunque estes cansada..... Me encanta esta historia, esta muuuuy buena... espero ansiosa el proximo cuando puedas ;)
ResponderEliminarMuuuuuuy buena, me atrapo la historia, espero subas hoy el prox capitulo!!!! Gracias x escribir ;)
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