Pedro levanto un poco la cabeza para ver como lo estaba
vendando el pie derecho. La doctora le indicaba como tenía que cuidarse el
esguince. El no necesitaba que nadie le dijera como debería cuidarse, estuvo
tantos meses en el hospital, después de que lo abandonen mal herido diez años atrás, que sabía el
nombre de cada musculo y cada hueso que componían su cuerpo y de cómo debería
tratarlos.
Pedro sabía que su esguince no tenía importancia, en un par
de semanas se habría curado. Pero no estaba seguro sobre Benja. Después de que
él hubiera saltado la vaya , había tomado al niño en brazos llevando rengueando lo más rápido que pudo,
al interior de la casa. Benja había gritado cuando lo puso sobre el sillón
mientras que esperaba para que lo lleven al hospital, eso le había hecho saber
que el chico aun estaba vivo, pero a juzgar por el aspecto de su cabeza, tenía
una importante herida. Una vez en el hospital, no había podido sentir más que
frustración al no encontrar a nadie que
le dijera el estado del pequeño.
-¿es usted, Pedro Alfonso? -. Dijo un hombre asomando la
cabeza dentro de la habitación.
-¿Qué?. Si… ese soy, ¿Por qué?
-Hay una mujer afuera
que pregunta por usted, me ha pedido que averigüe como se encuentra.
Sola había una mujer en aquel hospital que quiera saber
sobre su salud: Paula.
-¿ Donde está ella?. Dijo reincorporándose.
-Quédese quieto, ¿Dónde va? Al menos déjeme que le consiga
una silla de ruedas.
- No, gracias.
-¿Qué quiere que le diga a la señora? tengo que volver.
-No quiero que le diga nada se lo voy a decir yo mismo,
gracias. Simplemente indíqueme donde
está.
Se termino de vestir, se levanto y siguió al enfermero que
le ofreció un par de muletas. Siguiendo las indicaciones, llego hasta el
pasillo donde se encontraba la habitación de Benja. Cuando iba acercándose se
encontró con la espalda de Paula, que estaba hablando por un teléfono público
que había en la pared. No ser curioso, pero no pude evitar escuchar la
conversación.
-Si, se lo importante que es ese viaje, pero Benja es mas
importante.
El pasillo estaba desértico en aquella hora de la noche ,
pedro estaba esperando que termine de hablar , se la notaba angustiada.
-Por supuesto que entiendo que tenes que asistir a esa
reunión, que es importante para nuestro futuro, bueno ya se que es importante
para el futuro de Benja , pero…
Ella estiro la espalda, aun no se había dado cuenta de la
presencia de Pedro.
-Siempre te reunís con los gobernadores mexicanos
prácticamente todos los meses, creo que por una vez que mandes a uno de tus
ayudantes no pasara nada-. Bueno, esta bien, no importa. Lo entiendo.
Hablaremos en un par de días.- colgó el teléfono suspirando.
Pedro estiro su mano y le toco el hombro.
-Paula.
Ella se dio vuelta sorprendida al oír su Voz.
-Pedro. Aquí estas ¿Estás
bien?-. Dijo ella mirando el pie vendado y las muletas -. Dios mío!-. Sus ojos
estaban llenos de lágrimas.
- Estoy bien, pau. Un poco golpeado ¿Como esta Benja?
En la penumbra del pasillo ella se mordía el labio dudando. Seguía
siendo aquella vulnerable e inocente chica de la que se había enamorado. Recordó
el sabor de aquellos labios, calientes, suaves y dulces. De pronto sintió la necesidad de probarlos de nuevo.
Como si ella hubiera podido leerle la mente, retrocedió un
paso.
-No estoy segura… me refiero al estado de Benja. Los doctores
me han dicho que tiene un golpe fuerte en la cabeza, no aparece extremadamente grave,
pero están preocupados porque Benja todavía está muy aturdido.
-¿Qué le están haciendo?
- Nada, dijeron que teníamos
que esperar. Las enfermeras lo ven de vez en cuando, le miran los ojos, el
pulso, ese tipo de cosas.
Se dirigieron a la habitación de Benja. Pedro entro y vio al
niño dormido sobre la cama del hospital. De aquella manera tenía un aspecto muy
delicado. Estaba tranquilo, demasiado tranquilo. Sintió la necesidad de
protegerlo.
También se sintió extraño, nunca había sentido algo así en
su vida, aquel instinto de protección, tanto al niño como a la madre.
Una enfermera entro a la habitación.
-Señora Chaves, soy la enfermera que va a estar a cargo de
su hijo las próximas horas ¿Por qué no se va a su casa y descansa un poco? Yo voy
a ocuparme de todo. La llamare si hay algún cambio.
- Mi mama me dijo lo mismo, pero no, no me voy a ir. Estoy bien.
- Señora el hospital está lleno, no tenemos ninguna cama
libre, para usted. De verdad. Valla a su
casa-. Dijo la enfermera y lo miro a Pedro para que la ayudara a convencerla.
Paula suspiro sabía que estaba muy cansada.
-¿No hay ningún sillón donde ella se pueda recostar?
-Bueno, como estamos en pediatría, la sala de espera es también
una sala de juegos, y ahora probablemente estará vacía .No creo que pueda estar
muy cómoda, pero si niega ir a casa. Esta al final del pasillo, a la izquierda.
Pedro la tomo del brazo indicándole que saliera, ella lo
hizo mientras él la seguía con las muletas.
-Vamos me quedo con vos, así no estás sola.
Ella estaba muy angustiada, y agradecía que Pedro permanezca
a su lado en aquel momento sin duda lo necesitaba. Necesitaba una amigo y si la
memoria no le fallaba, el también dijo
que necesitaba una amiga con la que pueda hablar.
Llegaron a la sala de espera, ella fue en busca de comida, encontró
una maquina en un pasillo y compro galletitas y un par de cafés.
Se sentía culpable por lo que paso a Pedro, hasta el momento, ella y Benja no le habían
causado más que problemas. Volvió hasta la sala de espera donde Pedro se había
acomodado en una silla dejando las muletas a su lado.
-Creí que veníamos para que descansaras un poco. Sentate.
Ella se sentó al lado y cerró los ojos. La visión de Benja tirado en
el suelo le lleno la cabeza. Pedro puso su mano sobre el brazo de Paula e
inmediatamente la sangre se acelero en sus venas. Lo noto y retiro la
mano. Ella empezó a tiritar.
-Tenes frio- rodeándola con el brazo y apretándola contra él.
Que la abrace de esa forma, era una sensación muy reconfortante,
que la invitaba a… no, iba a ser capaz de manejar la situación, de manejar a Pedro aquella noche.
No podía dejar de temblar, olas de tensión corrían por su
cuerpo, pero de alguna manera sentía que
en los brazos de Pedro estaba segura. Aunque sabía que aquello era momentáneo. Los
ojos se le llenaron de lágrimas que empezaron a correr por sus mejillas.
-No
llores-. Se lo dijo suavemente e hizo que llorara con más fuerza-. Bueno, está bien,
desahógate. Todo va a salir bien, amor , estoy acá, todo va a salir bien--------------------------------------------------------------------------------------
Hola capitulo largo hoy , dedicado a @constanzaceruti. Gracias coti x bancarme ayer y vivirlo a mi pulso, te quieroo!! quiza mas tarde suba o mañanan!
mmmmm... que amoooooor... me encanta esta historia y me encanta que ahora se van a volver a acercar.... es todo muy entramado todavía porque no entiendo bien la mision de Pedro pero su prioridad debe ser Paula y el nene... espero ella le diga que es su hijo pronto, tipo que el nene necesite un tipo de sangre que solo Pedro tiene.... :)
ResponderEliminarMe encanto el capitulo... espero ansiosa el proximo ;)
Una dulzura este cap!!!! Espero otro!!!!
ResponderEliminarCada vez mas cerca... siiiiiiiiiiiii... Paula tiene que decirle la verdad, y Pedro tambien. Si se unen ellos juntos pueden descubrir los que Pedro investiga. Esta re linda la nove, me encanta!!! Segui subiendo porfis!!!
ResponderEliminar