domingo, 29 de septiembre de 2013

capitulo 33




Pedro encontró a Nacho en una oficina apartada. Estaba triturando documentos y guardando cd.
-No vas a llegar muy lejos Nacho. Ordene evacuar el edificio y lo tengo rodeado. ¿Por qué no te la juegas e intentas llegar a un acuerdo con el fiscal? ¿A lo mejor tenes suerte?
-¿Vos? Debería haberme dado cuenta. Desde que volviste de la ciudad, todo se fue  al infierno y desde el sábado, cuando nos dimos que nuestra seguridad se había roto. Sabíamos que los federales pronto iban a aparecer. Pero ya no hay nada ya he borrado todo tipo de información que pueda comprometerme.  ¿Para quién trabajas Alfonso?
-Para el FBI, pero ahora eso no importa.
-¿Cómo de repente te convertiste en alguien tan inteligente?¿o estuviste intentando atraparme durante los últimos diez años y solamente ahora lo conseguiste?
En otro momento y con la provocación que estaba sufriendo por parte de Nacho , Pedro lo hubiera detenido sin ni siquiera permitirle hablar, pero al ser mención sobre los viejos tiempos , sintió la necesidad de hacerle algunas preguntas sobre lo que había pasado la noche antes de su casamiento hacia ya mucho tiempo.
-Supongo que no sigo siendo lo suficientemente inteligente ¿Cuál fue tu parte en todo lo que me paso aquella noche?
-Supongo que ya no hace falta que sepas la verdad. Todo termino. Sabía que terminarías causándome problemas… desde el momento en que me entere que aquellos matones idiotas, que contrate hace diez años , no fueron capaces de matarte.
-¿Qué vos contrataste?
-Si, yo fui quien te metió en aquella situación. Eras tan bueno y tan blando, y yo tenía un trato con una tipo muy importante. Bueno y no podía permitir que arruinaras todo ¿No? Además,  tus días estaban contados. No tenias ni la mas remota posibilidad de convertirte en un socio de Chaves y Chaves. No habías nacido para convertirte en uno de nosotros. No te lo merecías.
Pedro estaba atónito. Ya se había hecho la idea que su viejo amigo era un criminal importante, profundamente ligado con el tráfico de menores, sin escrúpulos ni remordimientos. Pero nunca se hubiese imaginado que Nacho fuera capaz de haberle hecho eso.
-¿Me odiabas tanto para matarme?
-El odio no tiene nada que ver con esto. Yo no odiaba al tío Miguel, y no tuve el mas mínimo problema en ordenar que lo maten cuando se metió en mi camino. Es una cuestión de dinero, amigo.
-¿El papa de Paula fue asesinado?¿mandaste a matar a tu propia sangre?
Todas aquellas revelaciones se están produciendo demasiado rápido y Pedro tenia problemas para mantener la cabeza despejada mientras hablaba con quien alguna vez considero su mejor amigo. La mirada de Nacho se torno absolutamente diabólica y Pedro sintió surgir en su interior ira y odio.
-Uno puede ordenar que se haga cualquier cosa… siempre y cuando haya suficiente dinero de por medio. El pobre viejo idiota fue capaz de descubrir lo que yo estaba haciendo.  El querido tio miguel se dio cuenta que le estaba mintiendo. Durante meses estuve intentando convencerlo que cerrara un trato. Que él pensaba que era legítimo, con aquel tipo de la banda. Pero cuando ese tipo de golpeo delante de él, tuve que decirle que vos estabas asociado con ellos y nos estabas engañando. Unas semanas después, cuando mi tío descubrió toda la verdad, mando a mi queridita prima lejos y a salvo, se dispuso a denunciarme a las autoridades y a intentar buscarte.
-Tenias que deshacerte de él-. Dijo Pedro mientras intentaba  contener la furia que recorría sus venas.
Pedro se metió las manos en bolsillo para apaciguar el impulso que tenia de agarrar a Nacho por el cuello para apretárselo hasta que deje de respirar. En su lugar, retrocedió un paso y apretó la mandíbula. No iba a vengarse.
Aparte de la increíble coincidencia de que Nacho había resultado ser el hombre que la operación Rock –A-Bye estuvo buscando durante diez años, Pedro estaba aliviado al haber resuelto dos misterios en uno.
Pedro entrecerró los ojos, comprobando si Nacho intentaría defenderse usando un arma, pero el hombre que tenía enfrente estaba acabado.
-Sabes que todo termino, Nacho. Ponte de pie, necesito leerte tus derechos. Luego podrás  llamar a tu abogado, que podes ver desde tu celda.
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Cortito estos dias no se si voy a poder subir, se me vienen los parciales y voy a dedicarme a full a eso!
ya se vienen los capitulos finales. Igual seguro empiece con otro historia totalmente diferente. Garcias x el aguante!





miércoles, 25 de septiembre de 2013

capitulo 32




Pedro abrazo al pequeño y le susurro en el oido.
-Si, hijo.  Soy tu papá y te quiero mucho. Me duele no haber sido parte de tu vida todos estos años, pero ahora que te encontre, te prometo que nunca mas vamos a estar separados.
Benja se separo un poco para poder estudiar la cara de su padre.
-¿Puedo decirte papá?
-Por supuesto que si, podes decirme como vos quieras-.
-Buenisimo. ¿Puedo hacerte otra pregunta Papá?.
Pedro sintió latir su corazón con fuerza como nunca antes lo había hecho.
-Si hijo lo que quieras.
-Te acordas que el día del rodeo vos mi hiciste una promesa.
-Si.
-¿Y la vas a cumplir? ahora entiendo porque vos y mamá se miraban así.
-¿Como nos mirábamos?
-Con amor, ya te lo dije papa. Mama está enamorada de vos y vos de mamá.
-Si es verdad, pero primero yo tengo hablar con tu mamá.
-Vos me hiciste una promesa papá , y las promesas se cumplen.
-Hijo las cosas no son tan fáciles.
-Pero si se aman y además ya somos una familia, vos sos mi papá y ella es mi mamá.
-Tiempo al tiempo hijo.
-Pedro escucha a tu hijo. Me encanta el nieto maduro que tengo.
-Gracias abuela. Ahora podemos hacer las galletitas.

-Manos a la obra.
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Paula apoyo la cabeza en la superficie de su escritorio. Haber ido a trabajar esa mañana fue un error, pero no podía soportar la idea de quedarse en el rancho de su madre y sus reproches. Tampoco la ayudo mucho hablar con Benja por teléfono la noche anterior. No paro de hablar sobre que Pedro era su papá, pero el nene no se quejo ni le reprocha nada. Necesitaba hablar con él en persona, pero no quería molestarlo mientras pasaba tiempo con su padre.
Ana la había invitado varias veces ir al rancho, pero ella se excuso siempre ya que  no soportaría  el desprecio de Pedro.
Paula cerró los ojos preguntándose cuanto tiempo iba a pasar hasta que su hijo deje de odiarla por haberle mentido. El teléfono el teléfono de su oficina comenzó a sonar y ella se obligo a incorporarse y contestar.
-¿Paula? Tenes una voz horrible.
-Si, Agustín, soy yo. Gracias por recodarme lo mal que me encuentro.
-Espero que no estés enferma. Y llego a mis oídos un rumor, Pau. Y quiero que me digas que es mentira.
-Bueno, sabes mejor que nadie que no le podes creer todo lo que la gente dice.
-Igual procede de una fuente muy fiable. Quiero saber si Pedro Alfonso es el papá de tu hijo. Ya había oído una vez que estuviste a punto de casarte con él, pero a último momento todo se echo a perder.
Paula suspiro. Solo había una fuente particularmente fiable: su querido primo Nacho.
-¿Es verdad que nunca estuviste casada con el padre de tu hijo?¿Y si es así ¿Toda la historia sobre tu marido en París era un invento?
-Sí, Agustín.  Todo es verdad.
-Ya veo. Mira no quiero parecer una rata abandonando un barco que se está hundiendo, pero sabes que ninguna campaña política no puede permitirse el lujo de ningún escándalo.
-Si Agustín, lo entiendo.
- Bien y entonces vas a entender que me siento forzado a alejarte del cargo de directora de mi campaña. Y ya encontré  una persona para que te reemplace. Perdón, Paula, pero tengo que mantener mis espaldas cubiertas, vos lo sabes.
-Si Agustín. Ya sé que tu espalda es lo más importante del mundo para vos y espero sinceramente que tengan una larga y fructífera vida juntos-. Cortándole el teléfono.- HOMBRES.
El primero que la había traicionado era fue Pedro, cuando la abandono sin decir nada. Luego su padre, cuando no  escucho sus suplicas para ayudarla a buscar a su prometido. Entonces Pedro había aparecido solo para romper  su corazón. Ahora era Agustín y su propio orgullo, sin olvidar a Nacho.

Su primo se estaba comportando de una forma extraña últimamente, ¿Que le estaba pasando?  Normalmente era muy amable, pero ahora estaba muy distante. Aquella mañana había intentado hablar con él, pero la esquivaba diciendo que estaba muy ocupado con unos problemas del departamento de informática. Luego se entero que Nacho le conto a Agustín lo de Pedro… bueno los hombres eran tontos, pero por una parte se alegraba de haber terminado con ellos para siempre. Con todos menos con Benja.
En ese mismo instante cuando estaba hundida en sus pensamientos se abrió la puerta de su oficina y entro Benja.
-Hola mamá, ¿A que no sabes qué?
El corazón del paula se encogió al ver a su único hijo sonriendo como si no pasara nada.
-Hola, mi amor, te extrañe tanto. Contame.
-Yo también mami. Pero déjame que te cuente.
-Haber…
-La abuela Ana. Me dijo que podemos irnos a vivir a su rancho si queremos. Además, hace las mejores galletitas del mundo. Igual no se lo digas a la otra abuela porque se va a poner celosa. Y papá dice que puede hacer cosas aun más ricas.
-Quédate tranquilo que no le voy a decir nada. Veo que la pasaste muy bien ¿no?
-Si ma, mi papá es un genio.
-Qué bueno! ¿Te puedo pedir algo?
-Si mami.
-¿Me abrazas?
Sin contestar benja abrazo a su mamá. Mientras se abrazaba Paula levanto la mirada y se encontró con Pedro apoyado en el marco de la puerta sonriendo ante la imagen.
-Me alegra mucho saber que pepe es mi papá. Ahora vamos a poder vivir todos juntos. Tenias razón cuando dijiste que Dios siempre contesta a las oraciones si uno se porta bien.
Una vez salieron del abrazo Paula se aferro a los hombros de su hijo. No se lo veía enojado. Sus ojos de llenaron de lagrimas al pensar en las pocas posibilidades que tenían de vivir juntos, con Pedro odiándola como la odiaba , al menos eso era lo que ella creía.


-Perdón por venir así a tu oficina sin avisar, pero…- no sabía cómo decirle que ella era su vida, como decirle lo que tenía guardado en su corazón. Lo único que sabía era que tenía que terminar con las mentiras que los estaban separando-.¿Podes tomarte el resto la tarde libre?
Ella se lo quedo mirando con una mezcla de confusión, dolor y un poco de amor.
-Si..Si. Supongo que si ¿Por qué?
-Creo que vos y yo nos debemos una larga conversación. Hay algo muy importante que debes saber sobre mí.
Las cejas de Paula se arquearon.
-Pero tiene que ser ahora mismo ¿Podes cerrar la oficina y llevar a Benja hasta la casa de tu mamá? Tengo que hacer algo acá, luego podemos ir a la cabañita abandonada que hay cerca del lago que solíamos ir a hablar  ¿te acordas?
-Por supuesto que me acuerdo ¿Pero porque no podes venir con nosotros?
Sin contestar nada y poniéndose serio Pedro se dispuso a enfrentarse a su eterno rival.
-¿Esta Nacho en su oficina?
-Creo que esta en la sala de computación. Pero no lo veo desde la mañana, ¿Por qué?
-Esto no tiene nada que ver con vos, Paula. Llévalo a Benja a tu casa, nos reunimos mas tarde.

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Tarde pero seguro , se lo habia prometido a una de las lectoras asi que hasta aca, espero que les guste. dedicadisimo a @pauypeternoend que lo pidio.

capitulo 31



-Entiendo que tu orgullo este este dolido, hijo-. Dijo Ana la mama de Pedro mientras sacaba del cajón de la cocina  una espátula para poder despegar de la bandeja las galletitas que acababa de hacer.- y por supuesto tienes toda la razón de estar indignado.
Respirando profundamente, Pedro sabía que tenía que escuchar otro sermón. En los dos últimos días que habían pasado, desde que dejo a Paula en el rancho de su madre  y él y su hijo habían llegado allí, el se había dado suficientes sermones a sí mismo. Esperaba que su madre se ponga de su lado y que lo entendiera, pero la simpatía no parecía aparecer en la agenda de su madre ese día.
-Quiero decir, vos que fuiste tan honesto-. Dijo Ana con sarcasmo-. Yo creo que un hombre que nunca ha dicho una mentira tiene el derecho a esperar que todos lo traten con el mismo respeto.
-Muy graciosa, mamá. Sabes perfectamente que por culpa de mi trabajo tengo que inventarme todas esas historias. Trabajo de forma encubierta para poder detener a los criminales, no es lo mismo ni mucho menos.
-Claro y vos a ella no le mentiste ni le ocultaste nada no?
-Es distinto, además tuvo millones de oportunidades de decirlo y no me lo dijo. Diez años perdí de ver crecer a mi hijo.
-Ya lo se Pedro, pero también sé que fue muy difícil todo para ella, no es fácil criar a un hijo sola.
-Porque quiso.
-Pareces un nene caprichoso.
-No es capricho mama, es dolor, es confusión.
-Lo sé hijo, entiendo cómo te sentís.  Trata de dejar ese orgullo de lado que no te permite avanzar y pensa en ese futuro que siempre soñaste con Paula.
-Es muy difícil mama.
-Nadie dijo que la vida era fácil pepe, tenes dos opciones o encerrarte en ese dolor, o avanzar. Hijo todos cometemos errores en esta vida, lo importante es aprender de ellos. Hoy tenes la oportunidad de formar una familia con la mujer que amas no la pierdas.
Estando ahí, en el lugar en el que había crecido, oliendo el aroma a las galletitas recién hechas, deseo que su vida hubiese sido con él siempre había soñado. Hubiera dado cualquier cosa por no haberse convertido en aquel cazador de criminales, no solamente tenía que mentir él, sino forzar a su madre a hacerlo también.
Ella nunca se había quejado por tener que contarles a amigos y vecinos  las historias inventadas sobre el trabajo de Pedro y por la razón por la que no había vuelto a casa durante tanto tiempo. Para el siempre fue muy duro pedirle que mintiera. Dos días atrás había tomado la decisión de dejar de mentir y empezar una vida con Paula.
Ahora no se podía ni plantear en decirle la verdad a Benja, algunas verdades parecían mas difíciles de contar que otras.
-Galletitas!- dijo Benja apareciendo por la puerta con las botas llenas de barro y con la cara y las manos sucias. Se acerco hasta el plato de galletitas y cuando fue a tomar una, la madre de Pedro le dio con la espátula en la mano.
-Ay!, abuela ¿Puedo comerme una galletita?
Ana le había pedido a Benja que la llamara abuela antes de saber la verdad.
-Podes comerte todas las galletitas que quieras-. Le dijo mientras le tomaba las manos de Benja.-  tan pronto te hayas lavado estas manos y te saques esas botas.
Benja frunció el ceño uno segundos y luego también sonrió.
-¿Cuántas galletitas?
Ana sonrió ante el comentario.
-Muchas, además, podrás hacer algo más.
Los ojos del niño se abrieron.
-A los niños que se portan bien, que tiene las manos y las botas limpias, les dejo que me ayuden a hacer las galletitas.
-Ya vengo abuela, no empieces sin mí.
-Dale anda tranquila yo te espero.
Benja salió corriendo por el pasillo. Pedro se quedo mirando la sonrisa de su madre mientras veía como su nieto desaparecía. Y mientras pensaba las palabras de su madre, trataba de entender a Paula. Su madre tenía razón, Paula había hecho lo que cualquier persona hubiera hecho en sus mismas circunstancias. En ese momento era muy joven y la persona en la que mas confiaba había desaparecido, abandonándola. Parte del dolor, que en aquel momento sentía Pedro, procedía  de su sentimiento de culpa. El orgullo le impidió ir a París a buscarla al salir del hospital. No dudaba de que ella lo intente buscar. La verdadera pregunta era ¿Por qué el padre de Paula insistió tanto en que lo deje de buscar?
-¿Le vas a decir  hoy a Benja  que vos sos el papá?-. la voz de su madre lo saco a Pedro de sus pensamientos.
-No si voy a poder mamá, no sé cómo hacerlo.
-Por el amor de dios. Tu corazón te va a decir cómo hacerlo. Estas dando demasiadas vueltas.
Antes de que Pedro le pueda  contestar y explicar que no  podría soportar el dolor en los ojos del pequeño cuando se entere de que su mamá le había mentido, Benja apareció en el marco de la puerta.
-¿Fui rápido abuela?¿Llegue a tiempo para ayudarte con la otra tanda?
-Si , pero primero vas a merendar y después seguimos con las galletitas. A que adivino queres chocolatada y las galletitas que hizo la abuela?
- Siii.
-Ya te la hago, ¿Vos también queres un vaso de leche?-. dijo mirando a Pedro.
Él asintió y sentó cerca de Benja. Mientras merendaban los tres juntos Ana decidió hablar del tema de su papá con el nene.
-¿Pensaste alguna vez en tu papá, Benja?
Pedro casi se ahogo con una galletita y Benja asintió con la cabeza mientras le daba un sorbo a su vaso.
-Si ya suponía que lo habías hecho-. Dijo mientras miraba a su hijo con una mirada de “mantene la boca cerrada”.- ¿Y cómo te lo imaginas?
-Me lo imagino exactamente como pepe.
-¿Ah, sí? Y, ¿Cómo sabes que es como él?
-Mama me lo dijo. Me dijo que era grande y fuerte y que sabía sobre todas las cosas.
-¿Te dijo algo más?- dijo Pedro sin poder resistirse.
Benja pensó durante un momento.
-Me dijo que le gustaba ayudar a otras personas, y que nunca mentía a nadie. Y que por eso ella lo quería tanto.
La madre de Pedro apoyo su mano sobre el hombro de su nieto y hablo cariñosamente.
-Benja, a veces las cosas no son como nos gustarían que fueran. Algunas veces la gente hace daño a los demás accidentalmente. Sin tener la intención de haberlo hecho.
-Si lo sé, como cuando practique con el lazo yo solo, no quería que mama se enojara pero la hice enojar.
-Justo, como eso. Ahora la abuela te va a contar algo pero necesito que me mires a los ojos y que escuche con atención.
-Mama mejor no.
-Pedro déjame a mi hijo por favor.
-¿Qué dirías se te cuento que Pedro es tu verdadero padre y que no fue su intención el haber estado separado tanto tiempo de ti, pero que el destino, accidentalmente, así lo dispuso?
Benja miro a Pedro, luego volvió a mirar a su abuela.
-¿Mama sabe todo esto no?
Pedro contuvo la respiración. Su madre había empezado con todo eso y esperaba que encuentre un buen final.
-Si lo sabe. Pero no sabe como explicártelo. Algunas partes de la historia son complicadas y necesitarías ser un poco más grande para entenderlas.
Un par de segundos despues, Benja dio un salto de su silla y corrió hacia Pedro.

-¿De verdad sos mi papá?
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Hola aca un nuevo capitulo. Gracias x el aguante!!

domingo, 22 de septiembre de 2013

capitulo 30 "La verdad"





-Mama! -. Dijo Benja impaciente soltándose de su mano.- tengo que contarte todo lo del rodeo para niños.
-No interrumpas, mi amor. Luego me contas todo.
-Pero, mama. Fede me dijo que hay unos campamentos especiales para niños donde se hacen rodeos y que me quiere ver allí y que..
Paula miro a Pedro.
-¿Qué?
-Fede se retira este año. Le dijo a Benja que se iba a dedicar los pequeños del rodeo, y que…
Benja comenzó a saltar, soltándose también de la mano de Pedro.
-Y me dijo que quería verme ahí ¿Verdad, pepe?¿Puedo ir, mama?.
Pedro se arrodillo y miro al chico a los ojos mientras le hablaba en voz baja para tranquilizarlo.
-Estoy seguro de que cuando cumplas ocho años, tu mama va considerar la idea de dejarte ir a ese tipo de campamentos.
-¿Ocho?. Ya no soy un bebe, voy a cumplir diez en enero, pepe.
-Bueno entonces , tu mama puede plantearse…
Todo pareció detenerse  cuando Pedro corto en seco la frase y se quedo mirando al chico cara a cara, luego levanto la mirada hacia Paula con desilusión. Ella se olvido de respirar, cuando noto que Pedro estaba haciendo cuentas. En silencio Pedro bajo la mirada y entrecruzo las manos. Finalmente volvió a levantar la mirada hacia ella. El dolor y la confusión se hacían presentes en todo su cuerpo.
-¿Paula?¿Porque no me lo dijiste?
Entonces Benja se alejo un poco entretenido mientras miraba el rodeo de chicas que estaba teniendo lugar en la pista. Paula lo dejo alejarse.
-Perdón Pedro. Te juro que no sabía que estaba embaraza antes de que vos desaparecieras. Debería habértelo dicho durante estos diez años , pero… -. Su voz se lleno de emoción y no pudo seguir hablando.
-Entonces es mío-. Mientras la miraba con dolor.
El cerebro de Paula explotaba de emociones. Culpa por haberlos tenido separados predominaba entre todas ellas. Todo era culpa suya, ahora todo estaba perdido, nunca podría salvar su relación con Pedro y tenía mucho miedo que Benja no se lo perdone. Ambos la odiarían para siempre. Pero aun así tendría que encontrar, aunque fuese demasiado tarde, la manera de solucionarlo, a ellos los necesitaba desesperadamente.
-Pedro, perdóname por no contártelo durante todos estos años. Estaba enojada, el orgullo se había apoderado de mí.
El permanecía de pie, en silencio, con las manos entrecruzadas. Ella intuía que nunca la perdonaría y no volvería a confiar en ella.
-Quiero que seas su padre, que tengan tiempo para que se conozcan. No culpes a él por mis errores.
Finalmente, él logro hablar, aunque fue entre dientes.
-Perde cuidado que no soy como vos.¿ qué queres que hagamos, después de todo este tiempo que paso?
-¿Por qué no llevas al rancho de tu madre unos días? Así se pueden conocer mejor.  Lo único que te pido es que no le digas la verdad sin estar yo delante.
-Ninguno de nosotros necesita tus mentiras, Paula. Se lo voy a decir cuando crea que es un buen momento-. Y sin decir nada mas, Pedro se fue al lado de Benja.
-¿Queres pasar unos días conmigo en el rancho de mi madre…hijo?
El niño se dio vuelta en dirección a su madre.
-¿Puedo, mama?
-Si Benja. Creo que va a ser divertido para vos-. Dijo con los ojos llenos de lágrimas y casi sin poder respirar por la culpa que sentía-. Pero primero necesito hablar un minuto con Pedro.
Pedro apoyo una rodilla en el suelo para hablar con su hijo.
-Benja, ¿Por qué no vas a comprar algo para tomar?-. le dijo dándole unos billetes.
-Anda, amor. Pero no te olvides lo que te dije sobre los extraños, tene cuidado.
-Sí, mama.
Cuando Benja se fue, Pedro se puso de pie y la miro con una mezcla de desconfianza, dolor y disgusto.
-Me robaste diez años de la vida de mi hijo. Hicimos el amor, pero vos nunca… pensé que te importaba, me dijiste que me amabas, que clase de amor es el tuyo ¿Cómo me pudiste separarme de mi hijo? Además le mentiste a tu propio hijo, por el amor de dios.
-Escúchame, por favor. Si me importas y si ti amo. Me pelee con todos los miembros de mi familia intentando buscarte cuando te fuiste. Quede destrozada, estaba perdida, sola y embarazada, pero te juro por dios, Pedro, que hice todo lo posible por encontrarte…por decírtelo…hasta que papá y mamá me mandaron me obligaron a que me fuera a París.
-Por favor Paula decís  que me amas, si así fuera me lo hubieras dicho ni bien volví.
-Si te amo y siempre te ame. Trata de entenderme, era todo muy difícil para mí.
-¿Entenderte a vos?¿ Y vos a mi me entendes? No te imaginas el dolor que se siente que una de las personas que más amas en la vida te mienta así.
-Te juro que te entiendo.
-¿Nunca hubo otro hombre en París?
-Nunca. Eso le conto mi mamá a todo el mundo para salvar mi reputación. Cuando volví a casa, todos se lo habían creído, además, vos estabas lejos casado con otra mujer.
-No estoy para tus reclamos. Me llevo a mi hijo a casa, para que conozca a su otra abuela. Le voy a decir la verdad que su madre nunca creyó importante decirle. Creo que lo mejor que podes hacer es conseguirte un buen abogado, yo desde luego lo voy hacer.
-Pedro yo soy abogada y además su mamá. No tienes oportunidad en un juicio.
Pedro giro para ir a buscar a Benja.
-No lo hagas, por favor-. Dijo tomándolo del brazo, pero él enseguida se soltó.- no quiero pelear con vos. Ninguno podrá ganar. Quiero lo mejor para Benja.
-¿Lo mejor?¿Mentirle es lo mejor ?
En medio de la charla llego Benja y noto las lagrimas en los ojos de su mamá.
-¿Qué paso  Pedro, porque mi mamá está llorando?
-Nada mi amor no pasa nada.
-Entonces ¿Por qué estas llorando? No me gusta que mi mama llore pedro ¿Qué paso?
-Ya te lo dijo tu mamá, Benja, estábamos hablando, nada más.
Benja se acerco a su mamá y la abrazo.
-No me gusta mami que llores, si queres me voy con vos y dejamos para otro día la visita a lo de la mama de pepe.
-No pasa nada mi amor, en serio. Vos anda y disfruta mucho sabes?
-Bueno pero prométeme que no vas a llorar más?
-Si mi amor te lo prometo, ahora anda con Pedro y cuídate.
-Saluda a tu mamá y vamos Benja.
-Chau mamá te voy a extrañar.
-Chau hijo yo también mucho, Te amo Benja.
-Yo también mami, vamos pepe.
-Si vamos.
-Chau.

Y sin darle una respuesta Pedro se alejo dejándola totalmente desolada. El dolor era insoportable.


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Hola!!lego el momento  que tanto esperaban.Espero que les haya gustado. 

capitulo 29



De camino a sus asientos y hasta donde estaba Paula, Benja iba mirando al suelo, soñando con su futuro quería llegar a ser un gran campeón como su ídolo.
 Por otra parte, Pedro iba pensando en  el yate de su viejo amigo Nacho y en el dinero que le habría costado. Parecía que en los últimos años se había convertido en un millonario. También le dio que pensar lo que le dijo Paula sobre el tiempo que Nacho pasaba con el comité de protección  del menor. Hacia un año un par de sus agentes de la misma operación habían capturado a una mujer en la frontera con México que estaba involucrada en el entramado internacional del tráfico de niños.  Aquella mujer había usado su posición como directora del área del departamento, para poder traer bebes extranjeros e instalarlos en casas temporales hasta obtener su legalidad. Cuando la detuvieron la mujer quiso llegar a n acuerdo con el fiscal federal, pero no sabía lo suficiente de sus superiores como para que le redujesen la condena.
Ella siempre había  dicho que el gran jefe era alguien muy importante en el departamento de protección de menores de Texas, pero Pedro nunca encontró  ninguna evidencia contra ninguno de esos burócratas. Pero el rico y poderoso Ignacio Chaves era el director del Departamento Legislativo de Exteriores. Esto le resulto muy interesante, debía hacer un par de llamados, lo haría cuando terminara el espectáculo.
Un poco antes de llegar a sus asientos, Benja apretó con más fuerza la mano de Pedro.
-Pepe, estuve pensando.
Pedro se detuvo esperando a que Benja le diga lo que quería decirle.
-Vos sobre lo que vale la pena saber, lo sabes todas las cosas y todas las personas..
-Bueno Benja, no sé si sobre todo.
-Creo que tu serias el mejor padre que cualquier niño podría tener ¿Crees que podrá pasar algún día?
-¿El que podría pasar?
-Que vos seas mi papá.
Vio como los ojos de Benja se llenaban de lágrimas. El corazón de Pedro dio un vuelco. Se agacho para poder abrazar al pequeño. En ese abrazo sintió una conexión que nunca había sentido antes con nadie. Ni siquiera Paula le había hecho sentir algo tan puro.
-No puedo pensar en algo que me enorgullezca más que ser tu padre Benja. Dame un poco de tiempo con tu mama.
-¿Te puedo preguntar algo?
-Si Benja.
-¿Estas enamorado de mi mama?
-¿Por qué preguntas eso?¿De dónde sacaste eso?
-Quiero saber, yo quiero que ella sea feliz, y cuando esta con vos está feliz y le brillan los ojitos y creo que eso es estar enamorada.
-jaja sos muy chiquito enano para saber eso, pero ¿te puedo contar un secreto?
-Si contame.
- Yo también estoy enamorado de ella y me gustaría que formemos una familia. ¿Te gustaría?
-Me encantaría ¿Me lo prometes?
-Si Benja , te lo prometo .
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Desde su asiento, Paula pudo observar como Pedro y Benja regresaban junto a ella. Decirles la verdad iba a ser una de las cosas más duras de su vida. El haber sido abandonada en el altar, haber terminado en tiempo parcial sus estudios de abogacía y criar un hijo  ella sola, era nada si se comparaba con el dolor que le producía mirarlos a los ojos cuando se enteraran de que les había mentido durante todos aquellos años.
-Mama estuvo buenísimo. Federico hablo conmigo.
-Que bueno hijo ¿Le diste las gracias a Pedro por presentártelo?
Benja asintió con la cabeza y con la mano que tenia libre, tomo la mano de su mamá.
-Y espera  a saber todo lo que me dijo.
-Bueno me lo podes contar en el camino, ahora me parece que tenemos que irnos. Es casi la hora de irse a dormir-. Dijo mientras miraba a Pedro  que seguía sosteniendo la mano de Benja , pero sin mirarlo, su atención parecía estar en las gradas del publico
-¿Pedro?
-¿Dónde está nacho, Pau?
-Se fue justo cuando me acerque a él, sonó su celular y… parece ser que había unos  problemas informáticos en su oficina  que requerían de su presencia.
-¿Problemas con las computadoras?¿Un sábado por la noche?
-Supongo que sí. Nacho tiene un equipo de personas que hacen horas extras en proyectos informativos especiales.
-¿Proyectos para su oficina?¿O proyectos legislativos?
-Realmente no lo se. No entiendo mucho sobre computadoras, las se utilizar, pero nada más. Nacho coordina el departamento de informática.
Pedro volvió a mirar a los asientos mientras se frotaba la barba con la mano.
-¿También se fueron los hombres que lo acompañaban?
-Si -. Se acordó de la apariencia rara que tenían aquellos dos hombres. Nacho se fue sin presentárselos. Llevaban barba de un par de días, pelo grasiento e iban vestidos de traje que desentonaba con el ambiente del rodeo
-¿Sabes quienes eran?¿Amigos o clientes?

-Realmente, no lo sé. Estoy convencida que no eran amigos suyos.

sábado, 21 de septiembre de 2013

capitulo 28






A Pedro siempre le habían gustado mucho  los rodeos. El rugido del público en las gradas, el polvo de la tierra, el olor a cuero, a animal, la música yen genera l la alegría y la tensión  de los competidores que se respiraba en el aire.
Tenía demasiadas cosas en la cabeza y no lograba disfrutar de aquello que le gustaba tanto. Tenía que haberle dicho a Paula quien era, antes de haber hecho el amor con ella o en todo caso, inmediatamente después.
Había estado los últimos dos días informándoles a sus superiores del FBI que estaba a punto de decirle a Paula su verdadera identidad.  Una vez que tuvo el ok por parte de sus superiores, que por cuestiones de protocolo debían comprobar la situación de Paula.
Ahora no había nada que le impedía decirle a Paula lo que le pedía el corazón, que la necesitaba y que quería que se case con él.
Aquella noche no iba haber nada que lo detuviera.  Después de diez largos años, era otra vez el momento perfecto.
-Que olor feo que hay acá-. Decía benja mientras andaba entre los cubiles de los toros de la mano de Pedro.
En ese momento Pedro pudo ver a su viejo amigo.
-Ahí esta! Pepe rápido-. Lleno de emoción  al ver que iba a conocer a uno de sus ídolos.
Pedro saludo a su amigo y le presento a Benja.
-Fede tanto tiempo.
-Hermano! ¿Cómo andas?
-Bien, volviendo a las raíces.
-Hace mucho que no te veo por acá,  y este nene, es tu hijo?
-No, el es Benjamín, es el hijo de Paula, te quería conocer, es tu fan numero uno.
-Hola campeón, que bueno, así que te llamas Benjamín y sos hijo de la pocha?
-Hola señor, si usted la conoce a mi mama?
-Como no la voy a conocer una vieja amiga.
-Pero no entiendo si es hijo de Paula no es...
-Larga y dolorosa historia amigo. Seguís en el circuito eh?
-Si igual es mi último año, me retiro.
Los ojos de Benja estaban muy abiertos, llenos de asombro y admiración. Pedro suspiro deseando que algún día el chico lo mirara de esa manera.
Durante mucho tiempo, en secreto,  Pedro había dudado si quería convertirse en padre.  Había tomado la decisión de hacer las cosas con calma para no cometer el mismo error que se padre. Pero Benja hacia que todo pareciera más fácil, que merecía la pena el esfuerzo.
-¿Vas a dejar de ser un estrella del rodeo?
Federico hizo una mueca divertida y lo golpeo con el guante.
-Mi cuerpo ya me lo exige hermano. Además voy a hacer algo por este deporte que tanto ha hecho por mi.
-¿De verdad?¿Cuales son tus planes?-. Dijo Pedro mientras miraba a Benja  no se perdía ni una palabra de lo que estaba diciendo.
-¿Oíste hablar sobre pequeños genios del rodeo?
-Si, claro. Si me dijeron que están haciendo un buen trabajo con los chicos.
-Bueno, me pidieron que me una a ellos. Voy a trabajar con los más chicos.
-Me alegro mucho por vos, vas hacer un trabajo público  muy útil.
Se escucho a la distancia  el sonido del público aplaudiendo.
-Me están llamando, tengo que salir. Siento no haber tenido más tiempo para charlar con vos, quizá te vuelva a ver en el campo de entrenamiento. Estas más que invitado Benja.
-Gracias señor eso espero, le tengo que pedir permiso a mama.
-Decile que yo te invite, que te lleve pepe y así nos muestra también su habilidad con los caballos.
-Si le voy a decir.
-Nos vemos hermano cuídate, te espero con Benja por allá, convéncela a Paula, vos sabes cómo.
-Jaja dale eso voy a tratar.  Dale fede cuídate nos estamos viendo.
-Chau Benja.
-Chau Fede.

-Ahora si hermano Te espero y por cierto el chico se parece mucho a vos cuando eras chico.
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Gracias x los comentarios . Ya se viene la verdad. Dedicado a mi primo Fede que desde alguna estrellita me esta cuidando, amaba las jineteadas y le hubiera encantando ser un gran jinete x cuestiones del destino no lo pudo cumplir es una forma de cumplir su sueño. Gracias x leer!

viernes, 20 de septiembre de 2013

capitulo 27




El sol empezó  a reflejarse en las aguas del lago, mientras Paula miraba como Pedro y Benja trabajaban en la cubierta del barco. Su corazón se encogió al ver a padre e hijo juntos. Habían pasado dos días desde que había tenido la especular clase de navegación y el sentimiento de culpa la iba matando poco a poco. Amaba a Pedro con toda su alma y el haber hecho el amor nuevamente con él la había hecho renacer esa Paula que creía que estaba muerta, volvió a ser aquella adolescente que no le importaba nada solo ella y el. Pero debía volver a la realidad y en esa realidad estaba benja y merecía saber quién era su papá. Sabía que le tendría que haber dicho la verdad antes de que esto sucediera.
Ella se giro hacia el lago, mirando el espectacular panorama de cientos de barcos multicolores moviéndose. Con tanto político alrededor se podía respirar un ambiente de dinero y de poder.
La regata ya había terminado, el gobernador y Agustín se encontrarían en tierra en pocos minutos y ella y los dos hombres más importantes de su vida se podrían ir al rodeo.
Mientras tanto se preguntaba la razón por la que no había sido capaz de contarle a Pedro la existencia de Benja todo estos años.  La no che después del día navegación, había tomado la determinación de confesárselo al día siguiente. Desgraciadamente, Pedro se había ido de la ciudad a primera hora  de la mañana, diciéndole que le surgió un problema en su trabajo que debía resolver lo antes posible.
Probablemente había sido su estúpido orgullo lo que le impidió decirle a  Pedro que tenía un hijo y , para ser sincera consigo misma, también tenía que ver una necesidad inconsciente  de venganza. Había sido lo suficientemente estúpida como para pensar que podría hacerle daño privándole de la felicidad de ver a su hijo crecer.
Seguramente todos esos sentimientos estaban profundamente ligados a los que había sentido cuando su padre la rechazo mandándola a Paris. Si no fuera porque su primo Nacho le insistió a que conociera a Agustín hubiera renunciado a los hombres para siempre.
-Mama!. Pepe me dijo que nos tenemos que cambiar para ir al rodeo.
Paula acaricio la mejilla de su hijo con la palma de su mano. A el también le debía muchas explicaciones, pero por el momento, Pedro iba primero. Solo esperaba que ambos la puedan perdonar algún día.
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-¿Qué está haciendo nacho acá, Pau?- dijo pedro apoyando la mano sobre el hombro de Benja mientras miraba los asientos que estaban justamente encima de ellos.
Benja estaba totalmente ansioso, Paula agarro su brazo para llamar su atención.
-Hijo quédate quieto Pepe te va a llevar a que conozcas a su amigo en un ratito- dijo mientras divisaba a Nacho con un par de amigos con los que estaba sentado en los mejores asientos del recinto-.  Le dije a mi primo que veníamos acá después de la regata, quizá pensó que era un plan divertido también para él y sus amigos.
-Si quería diversión ¿por qué no capitaneo su propio barco esta mañana? A Nacho nunca le gustaron mucho los rodeos ¿Por qué tiene tanto interés ahora?
-Me dijo que tenía que trabajar con uno de sus comités de legislativos esta tarde, por eso no podía venir a la regata. Sobre su interés en el rodeo, no tengo ni idea. Pero se lo puedo preguntar más tarde, cuando vayas a ver a tu amigo.
-¿Comité legislativo? Pensé que los legisladores estaban de vacaciones.
-Y lo están. Pero él es el presidente  de uno de los comités permanentes  del departamento de protección de menores del estado. Parece que Nacho pasa más tiempo con ellos que haciendo cosas para el congreso.
Pedro giro la cabeza para observar pensativamente a Nacho, luego le sonrió  a Benja.
-No vamos a tardar mucho el rodeo no puede detenerse porque dos  desconocidos quieran conocer a la estrella del espectáculo.
-Sí, mama, tenemos que irnos ahora.
Paula se rio ante la ilusión de su hijos, aunque los días al lado de su padre quizá estaban a punto de terminarse. Ella tenía planeado decirle a Pedro cuando volvieran al rancho aquella noche, y a Benja al día siguiente.
-No te preocupes por Benja. Vos no te vayas muy lejos, amor. Quédate cerca de Nacho- dijo Pedro inclinándose para darle un beso en los labios-. Esta noche nuestra cita no se va a acabar cuando llevemos a Benja al rancho. Vos y yo tenemos cosas de que hablar esta noche.
-Si mi amor, me parece que es así.
-Mama le dijiste mi amor a Pepe?
-eh?
-No Benja dijo que cuides a Mi amor, ósea vos.
-Mmm. yo escuche que era para vos el mi amor.
-Que enano mal pensado que sos.
-No sería mala idea mama que pepe fuera tu novio.
-Benjamín.

-Bueno campeón vamos porque si no te matan.

capitulo 26






El cuerpo cansado de Paula estaba recostado junto al de Pedro. La tormenta en el exterior y en la cabina,  ellos  empezaban a normalizar su respiración.
Se miraban a los ojos, las palabras sobraban, que mejor que el idioma de las miradas para ese momento.  Paula le acariciaba la cara, y el dejaba cortos besos en su boca. Como era de esperarse ella rompió el silencio.
-Te extrañe tanto.
-Yo también mi amor mucho.
-Sigo creyendo que esto es un sueño, me voy a despertar y voy a volver a la realidad.
-No gorda, no es un sueño, pero no pensemos en eso ahora, después va a haber tiempo para usar la cabeza, solo tenes que sentir.
-Tenes razón, pero necesito decirte algo.
-Amor shhh.- dijo besándola.
-Pepe por favor necesito y debo decirte algo.
-Pau no cortemos el clima yo también tengo que contarte cosas pero no es el momento.
-Bueno, pero es importante pepe.
-Nada es más importante que este momento, soñé tanto tiempo con esto, estar acá los dos solos y juntos, no lo arruinemos por favor.
-Está bien. Te amo, no te olvides nunca de eso, pase lo que pase entre nosotros. Vos y Benja son las personas más importantes que tengo.
-Vos tampoco te olvides de eso. Puede sonar raro lo que te voy a decir pero me pasa lo mismo, siento que Benja es igual o más importante que vos en mi vida. Puede que sea porque es tu hijo.
-Tal vez. Ahora podemos  dormir un ratito.
-Si dale, me mataste.
-Basta nene, dormí.
- Si hay algo que te cambiaria es que seas tan polvorita. Veni acóstate acá.-dijo señalando su pecho.
Luego de un rato, Paula se despertó y pudo ver que él ya estaba despierto acariciándole el pelo.
-Hola, hace mucho que te despertaste.
-En realidad nunca dormí.
-Te gusta verme dormir no?
-Sí, puedo estar horas contemplándote.
Pedro se reincorporo un poco y se apoyo sobre su codo.
-No te vayas.-dijo abrazándolo y acercándolo a ella.
-No me voy a ir muy lejos, amor. Aun vos y yo no terminamos, pero va a ser mejor que vaya a ver el estado del barco antes de que hagamos el amor otra vez.
-¿Otra vez?¿Es una broma ?
El acerco su cara hasta la cara de Paula y cerca de los labios le dijo:
-No, señorita, una tarde no es suficiente para compensar tantos años sin usted.
Salió al exterior. Miro al horizonte, no había nadie. También miro la cubierta y pudo ver que el ancla estaba bien amarrada, estaba todo en orden. Se volvió para entrar a la cabina.
-¿Está todo bien?
-Si, ahora decime en que estábamos.- dijo tomándola de la cintura y llevándola nuevamente al interior de la cabina.
-Mmm., no recuerdo bien.- mientras colocaba sus manos alrededor del cuello de Pedro.
-Ya me acorde.

Y nuevamente, por segunda vez en el día se entregaban al acto de amor más puro



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Volvi antes que nada pedir disculpas a las lectoras x estas dos semanas de ausencia, fueron semanas complicadas a nivel personal, y sinceramente no me sentia bien.Va el primero de 3 espero que les gusten, Gracias x el agunate!!

sábado, 7 de septiembre de 2013

capitulo 25





La primera cosa con la que soñó Pedro era acariciarle el pelo, y así lo hizo, disfrutando cada segundo. Era demasiado  pronto para que ella sepa lo mucho que la quería. La quería y lo sabía, como sabia y conocía cada rincón del cuerpo de Paula.  Aquel cuerpo con el que habia soñado tanto tiempo. No necesitaban palabras en este momento,  lo que necesitaba era demostrarle lo que había en su corazón.
Ella empezó a deslizar las manos por sus hombros mojados hasta llegar a su pecho. El cerro los ojos.  Continúo acariciándolo y se encontró con un inesperado surco. No recordaba que Pedro tenga ninguna cicatriz y se pregunto qué tipo de herida había tenido para dejarle una marca tan grande. Poco a poco fue encontrando mas cicatrices. Quería preguntarle por eso, pero recordó que había cosas que ella tampoco quería confesarle, decidió que no era el mejor momento para que ninguno diera explicaciones.  En su lugar beso cada cicatriz que encontró.
-Necesitas sacarte esa ropa mojada.- dijo con una risa entre dientes.
Sin quitarle los ojos de encima, él empezó a desabrocharle los botones de la blusa. Pero al tener manos tan grandes y al serlos botones tan pequeños, tuvo muchas dificultades para conseguir su objetivo.
-Déjame a  mí.
Ella empezó a desabrocharse los botones de arriba abajo.  Sus pechos empezaron a asomar y noto como Pedro se impacientaba.
Ella se saco la parte de arriba, él se acerco y la beso en el cuello. En un principio la beso suavemente en el cuello y los hombros. Pero de a poco la boca de Pedro empezó a querer mas,  casi la devoraba.  Llego hasta su boca, besándola intensamente. Todo sobre su relación era complicado, pero Pedro estaba decidido a demostrarle lo simple y básica que podía ser la pasión entre ellos. Que ella perdiera el control. Comenzó a bajar primero por el cuello, luego se detuvo en uno de los pechos. Ella contuvo la respiración e hizo un brusco ademan buscándolo. El retrocedió y la miro.
-Despacio, amor. Todo llega en su momento. Me estuve acordando de vos durante diez años, déjame que te disfrute.
Despacio y con cuidado la fue tocando, llegando hasta la curva de su pecho, mirando sus ojos brillantes de deseo.
Pensaba que no iba  a poder soportar más esa mirada el empezó a acariciarla de nuevo. Deslizando la palma de la mano sobre su piel y explorando cada centímetro de su cuerpo.
Algo ya le molestaba y era la ropa, impaciente se termino de sacar la poca ropa que le quedaba. Allí estaba ella, tal y como la recordaba. Pudo reconocer cada centímetro de su amante. Pedro suspiro tenía que tener paciencia, había tiempo para todo. Quería explorarla hasta el filo del éxtasis, quería transportarla hasta un placer que hiciera que olvide sus dudas. Empezó por la tierna piel del muslo, observando como ella se estremecía como en los viejos tiempos. Puso la palma de la mano en su estomago, ella con cada toque se estremecía.
-Por favor.- dijo en forma de suplico-. Necesito…
-Sí, mi amor. Se lo que necesitas, yo también, pero simplemente estoy empezando a demostrarte cuanto lo necesito.
Las masculinas manos de Pedro llegaron hasta los lugares mas sensibles, con suavidad, pero con decisión, la arrastro hasta el límite.  Ella quería compartir con él el calor que la estaba quemando por dentro.  Disfrutar viéndolo estremecerse bajo sus delicadas manos y labios, pero Pedro no se lo iba a permitir. Cada vez que ella intentaba tomar las riendas, él la besaba con ferocidad apartando sus manos.
El cuerpo de Paula estaba respondiendo  a Pedro como lo había hecho siempre.
Mientras él la disfrutaba despacio.  Cada vez que sentía la urgente necesidad de soltar todo su fuego, se tranquilizaba y probaba una vez más la suavidad de su piel. Subió hasta la boca de ella, la beso se separo por sintió sus labios húmedos y comprobó que estaba llorando.
-No llores mi amor ¿Qué pasa?
-Soñé tanto con esto que tengo miedo de que no sea real.
-Yo también mucho, Te aseguro que es real.
-Te amo, con todo lo que soy.
-Yo también mi amor más que a mi propia vida.
No hacían falta más palabras solo era hora de dejar de ser dos para transformarse en uno y demostrarse todo el amor que sentían el uno por el otro , mas allá de todo lo que paso entre ellos , los rencores, los malos entendidos y las dudas se habían esfumado , solo había pasión y amor.

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Costo pero lo pude hacer , espero que les guste!! gracias x leer!!


viernes, 6 de septiembre de 2013

capitulo 24










Paula nunca olvidaría la seriedad y la preocupación con la que Pedro había mirado la tormenta que se les acercaba.
Inmediatamente se dispuso a replegar la vela.
-Retroceder e intentar volver no nos va a dar tiempo, la tormenta se acerca demasiado rápido. Me parece que vamos a tener que soportarla-. Gritando debido al fuerte viento.
-Genial! No  puedo esperar.
-Esto es serio-. Dijo él con frustración  mientras terminaba de plegar la vela y sacaba el ancla de hierro.
En ese momento, un destello de luz ilumino el cielo, dos segundos después pudieron escuchar el sonido ensordecedor de un trueno. Estaban totalmente solos en la bahía. Ningún otro barco se queso para enfrentar aquella tormenta. Los dos juntos, solos deberían enfrentarla.
Cada vez llovía con más fuerza, Paula tiro la cara hacia atrás, cerró los ojos y saco la lengua.
Hubo otro trueno y se largo a llover.
-Espero que el ancla nos sujete-. Dijo pedro tomándola del brazo.- Vamos  a resguardarnos.
Pedro la dirigió hacia las escaleritas que descendían a la cabina del barco. El barco se balanceo violentamente por culpa de una ráfaga de viento. Paula perdió el equilibrio y cayó sobre él.  Pedro pasó uno de sus brazos por la cintura de ella agarrándola para evitar que se caiga. Luego la soltó, bajo los escalones y se dio la vuelta para ayudarla. Ella puso el pie en el primer escalón cuando el barco se movió nuevamente. Paula se tambaleo y cerró los ojos justo en el instante en que sus rodillas aterrizaron en el suelo de la cabina. Se ayudo apoyando las manos contra una pared y pedro la levanto en brazos. Los ojos de Paula estaban muy abiertos, solo estaban separados por unos metros de distancia, pero para ella era demasiado espacio. Paula rodeo con sus brazos su cuello.
-Esto es demasiado angosto para que podamos estar de pie, va a ser mejor que te sientes. Voy a buscar unas toallas para que nos sequemos-. Bajándola y quedando frente a frente.
-No, quiero que te quedes en donde estas.
-Pau.- dijo el suspirando y agarrándole las manos.-  te he deseado por mucho tiempo, demasiado. No digas cosas al menos de que estés segura de lo que queres.
Ella se arrimo mas a él, en su interior luchaban el pánico y el deseo, pero lo necesitaba.
-Por favor, no me pidas que sea razonable y que este segura, Pedro. Ahora mismo no quiero pensar, quiero que me obligues a dejar de pensar.-  lo dijo como una súplica para que no le pidiera explicaciones ni le exigiera promesas que no podría cumplir.
-Un par de segundos más y te no te aseguro que sea capaz de detenerme.
-No quiero que lo hagas.
El la rodeo con sus brazos fundiéndose en un abrazo. La agarraba como si fuera una frágil muñeca.  Paula podía sentir su fuerza masculina, proporcionándole una intensa y decidida sensación dentro de ella.
Nunca podrían tener una relación seria entre ellos. Había demasiadas cosas en el pasado, y demasiadas en el futuro.  Habían pasado demasiado tiempo separados. Eran nuevas personas con necesidades diferentes.
Paula sabia que ella daría un paso atrás en el momento que él le pidiera más cosas de la que ella podía dar. Pero ella quería aquel momento, lo necesitaba aunque sea por última vez.
Los truenos, el viento que movía el barco violentamente. Cuerpos mojados  y ropa empapada se fundieron en una especie de calor. Ella sentía que las piernas le fallaban, él notaba que se corazón se le salía del pecho.
Pedro retrocedió un par de pasos y la guio hasta caer en una especie de cama. Luego se recostó a su lado. Le tomo la cara y le corrió un mechón de pelo de la mejilla y se lo coloco detrás de la oreja. Ella apoyo la  cara sobre palma de la mano de Pedro, que la devoraba con los ojos.
-Haceme el amor, Pedro.- murmuro en un suspiro.



Hola se que es cortito, para mañana prometo una largo. Gracias x leer espero que les haya gustado!

miércoles, 4 de septiembre de 2013

capitulo 23





-Creo que va a ser mejor que me fije la…profundidad del agua. Hay un par de lugares en el lago donde el agua no es muy profunda, no quiero que tengamos ningún problema.
Paula lo miró mientras Pedro se fijaba. Como ella iba a concentrarse en aprender a navegar teniendo delante el hombre que alteraba cada parte de su cuerpo. Ella intentó concentrase en el barco y en la dirección que estaba tomando, pero en su lugar, se estaba imaginando el aspecto que tendría aquel torso sin remera. Aquel no era definitivamente el cuerpo que ella conoció cuando era jovencita. Se sentía una tonta adolescente. Se dio cuenta que casi no conocía a este nuevo Pedro.
Su imaginación le estaba jugando una mala pasada. Paula se iba a esforzar por mantener una relación con él a un nivel puramente de amistad. En un principio quiso hablar con él sobre el beso del hospital, pero ahora prefería olvidarse de eso, simplemente no iba a volver a pasar. Pronto encontraría una manera de contarle la verdad sobre Benja. Pero por el momento, este día se limitaría a aprender a navegar. Era lo único que tenía que hacer.
Media hora después, Paula tenia la mente llena de información sobre como tenía que desenvolverse  dentro del barco, pero incapaz de seguir concentrada ni un minuto más, probablemente  era culpa del sol.
 Pedro se dio cuenta de eso y se la quedo mirando detenidamente.
-¿Estás bien?
Paula asintió con la cabeza .
-Me parece que  te esta dando demasiado el sol. Aunque este nublado, creo que te estas quemando.
Pedro se metió a la cabina y volvió a salir con un pote de crema en la mano. Se sentó frente a ella.
-¿Qué paso con vos? Cuando éramos chicos siempre estabas quemada, hasta en invierno.
Ella se encogió de hombros.
-En mi oficina no da mucho el sol-. Dijo desenroscando el pote y echando mas crema sobre el barco que sobre ella misma.
-Por favor déjame a mi-. Se lleno la palma de la mano de crema.- Pone tu pie sobre mi rodilla.
Ella lo hizo y espero … y espero. Levanto la mirada y pudo ver a Pedro que se había quedado congelado  con las manos quietas  a un centímetro de su piel, y mirando fijamente sus piernas.
-¿Pedro?
-¿Qué…que ?
-¿La crema?
Pedro sonrió, pero la calma no volvió a sus ojos.
Con mucho cuidado empezó a extenderle la crema con movimientos circulares. La cara de Paula enrojeció a causa de un fuerte deseo. Ordeno a su cuerpo que se controlara y que apagara aquel fuego que sentía desde que Pedro la volvió a besar. Intento acordarse de la razón por la cual estaban ahí: navegar, aprender a navegar. Pero lo que estaba haciendo Pedro le impedía pensar en otra cosa.
Pedro se dispuso a extender la crema en la otra pierna de Paula, levanto la vista para mirarla a los ojos. Estaba sintiendo lo mismo que el. Pero tenía que parar.
-¿No terminaste todavía?¿No crees que ya me pusiste suficiente?
-No. Pero no creo que pueda soportarlo  durante más tiempo.
Una ráfaga de aire inesperado capto la atención de ambos. Ella retiro la pierna.
-Sospecho que vamos a tener esa lluvia que quería-. Dijo mientras cerraba el pote de crema y lo dejaba nuevamente en la cabina.
-¿Ya está lloviendo allá?-. Señalando el oeste.
-¿Queres que vayamos rumbo a la tormenta? Sería una buena práctica para vos.
Ella asintió en silencio, sabía que si concentraba en navegar mientras que el viento le daba en la cara, la iba ayudar a aclarar su mente. Tenía que calmar sus nervios de alguna manera
Él soltó los amarres de vela y se los ofreció a ella.
Acá están, vamos a ver qué aprendiste.
Ella tomo las cuerdas con una mano y el timón con la otra. Iba a ser todo un reto y al mismo tiempo muy divertido. De vez en cuando el viento demostraba ser más fuerte que ella. Paula tuvo que enrollarse las cuerdas en la cintura, así podía agarrar el timón con ambas manos. Se encontró riéndose de si misma. Hacía mucho tiempo que no la pasaba tan bien, mientras Pedro se mantenía al margen observándola. Después de un rato Pedro le hizo una señal para que pare. El se hizo cargo del timón.
-Estamos muy cerca de la orilla. No me acuerdo bien donde estaba el cauce , las partes más profundas del lago, hace mucho tiempo que no venia. Va a ser mejor que nos vayamos.
A paula no le pareció nada divertido. Quedarse ahí encajados podía resultar muy embarazoso. De pronto se dio cuenta que todos los barcos que estaban a su alrededor habían desaparecido.
-Deja caer el foque y la vela al mismo tiempo y gira rumbo al puerto, a la izquierda estamos a pun to de perder el cauce.
Ella, que se había incorporado y tomo el timón, sintió que el barco apenas se movía.
-Así no, la otra izquierda-. Dijo Pedro girándose hacia ella al mismo tiempo que agarraba el mástil.
-¿La otra izquierda?¿Que…?-.  Paula empezó a dudar de la dirección que tenía que tomar. De pronto el barco se detuvo bruscamente  al tiempo que  se oía un fuerte golpe seco. Acto seguido un silencio sepulcral lleno de aire. Solamente se escuchaba el ruido del agua chocando contra el casco del barco inmóvil.
-Te olvidaste lo que significa izquierda: mover el timón hacia la derecha-. Dijo rompiendo el silencio y mirándola.
-¿Nos quedamos encallados?
-Ya vamos a ver.
Y fue a comprobar si lo que Paula preguntaba era verdad. Cuando termino,  volvió al lado de ella.
-¿Qué puedo hacer para ayudar?
-Nada por el momento. Ya te voy a decir lo que podes hacer cuando sea necesario.
Pedro se saco la gorra y la tiro dentro de la cabina. Luego la remera y con un movimiento rápido se tiro al agua.
-¿Qué vas hacer?-. dijo asomándose por la borda para verlo.
Lo que él quería hacer y lo que iba a hacer eran dos cosas muy distintas. Estaban en un ligar relativamente público y ella no había dejado suficientemente claro que no  quería que el intente algo con ella.
Tomo aire se sumergió bajo el agua para comprobar el estado del casco del barco.
-Vamos a llevar el barco de nuevo hasta el cauce.- dijo una vez que volvió a la superficie.
Ella lo miraba con sus fuertes y adictivos ojos. Pedro no fue capaz de sostenerle la mirada y la desvió hacia la costa. Sintió que eso había sido una cobardía, entonces volvió a mirarla y comprobó que ella seguía observándolo mientras sonreía leventemente.
Pedro se agarro del borde del barco para reprimir el impulso de subir y besarla. Por el momento iba a conformar contemplándola.
Tratando de aprovechar la adrenalina que crecía en él. Empujo con fuerza el barco y vio como los ojos de Paula se abrían atónitos al comprobar que se estaban desencallando. Después de otro par de empujones violentos y con la ayuda de Paula en el timón, el barco volvió al cauce. Pedro subió a la cubierta.
-Buenísimo! Pero…
-¿Qué?
-¿Todos los marineros se quedan encallados de esta manera?
-Solo si están ayudados por inexpertos o… si los distraen mujeres lindas.
-Pero el yate de Nacho es demasiado grande para que yo lo maneje en una situación similar, ¿Qué tendría que hacer?
-¿Yate? ¿Cómo es de grande el barco de Nacho?
-Bueno se que es el más grande del lago, por eso el gobernador espera estar a bordo de él el sábado.
-Paula vos no podes navegar un barco tan grande. No podes igual después de un par de horas de aprendizaje. Además vas a necesitar la ayuda de más gente.
- Bueno, entonces vos vas hacer quien maneje ese barco y con los demás Nacho seguro tiene todo preparado.
-¿Yo, Pau?
-Si  vos, dale por favor te necesito.
-Está bien, lo voy hacer. Bueno entonces ya no necesitas más clases ¿No?
Ella movió la cabeza un poco decepcionada. Pedro odiaba verla de esa manera.
-Quizá tengamos la posibilidad de navegar juntos otro día.
-Mira.
Pedro miro hacia donde ella estaba señalando justo a tiempo para poder ver la línea de lluvia moviéndose sobre las olas viniendo en dirección a ellos. Cuando movió el timón de nuevo la lluvia ya  los estaba azotando violentamente en la cubierta del barco. Pedro tuvo la sensación  de no poder impedir un desastre.


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 Hola perdon la hora,  en los proximos capitulos se viene el gran momento, gracias x leer!!




martes, 3 de septiembre de 2013

capitulo 22








El día después de su comida con Agustín, Paula. Se tomo el día libre. Hacía años que no iba  a pasear al lago.
El paisaje no había cambiado mucho. El terreno que lo rodeaba pertenecía a diferentes rancheros que no habían construido nada que pudiera alterar el paisaje. Cuando era jovencita ella y sus amigas habían pasado cada verano en el lago.
-Pau-. Dijo Pedro, sacándola de sus pensamientos mientras se acercaba al muelle, en el que ella estaba, con una he laderita en la mano-. ¿Qué paso, me vas a contar para que me llamaste?
El corazón de Paula empezó a latir con tal fuerza que parecía que le iba a salir del pecho. Tuvo que hacer un esfuerzo para poder hablar con normalidad y explicarle la razón por la que lo habia llamándolo pidiéndole ayuda.
-Me dijiste que sabias navegar, que podes capitanear cualquier tipo de barco de un mástil, bueno, quiero que me enseñes.
-¿Ahora?¿Hoy?¿No podes dejarlo para otro momento mejor?
-Desearía poder esperar toda la vida, pero creo que no tengo otra alternativa.
-Recuerdo vagamente que vos nunca estuviste interesada en la navegación. Siempre decías que preferías la seguridad de un motor, que no te gustaba exponerte a la merced del viento ¿Qué paso? Que cambiaste de opinión.
-Es una historia muy larga, pero es un imperativo que aprenda a hacerlo. Ese que está ahí es el barco de una amiga. Me dijo que podemos usarlo por un par de horas ¿Crees que te va a llevar mucho tiempo enseñarme a navegar?
El hizo una mueca y dando un salto subió a la cubierta del barco.
-Las cosas necesitan su tiempo. Enseñarte a navegar en una tarde, me parece un poco precipitado. ¿Me podes explicar porque tanto apuro?
-Después.
Paula también salto al barco, pero apoyo mal la zapatilla sobre la cubierta  y choco contra Pedro. El la rodeo con el brazo de forma instintiva para sostenerla. La reacción del cuerpo de Paula  en contacto con el pecho de Pedro la molesto. Ella simplemente no tenía tiempo en aquel momento para estremecerse por un tonto accidente. Se echo hacia atrás, intentando alejarse de  él y la tentación.  Pedro busco con la mirada los ojos de Paula, escondidos tras los anteojos de sol, para asegurarse que ella también había sentido esa conexión.
-¿Qué hago primero?
Pedro puso la heladerita dentro de la pequeña cabina y volvió donde estaba ella.
-¿Te acordas cuando andábamos en lancha?¿Cuando te enseñe a amarrar?
-Más o menos.
Lo que recordaba sobre aquel tiempo se limitaba a que era joven y que estaba enamora. Aquellos recuerdos volvían a ella.
Después de unos minutos se estaban alejando de tierra. Pedro comprobó la dirección del viento y frunció el ceño al divisar en el horizonte  unas nubes negras. Normalmente el viento vigoroso en el lago, pero con una tormenta acercándose,  solamente corría una brisita tranquila.
-Tenemos un pequeño un problema. Va a ser muy difícil sacar el barco de acá con tan poco tiempo, y no creo que vos seas una gran ayuda.
-Puedo seguir instrucciones perfectamente, decime que queres que haga.
-Tomo el timón-. Grito Pedro.- yo voy a izar la vela.
Cuando Paula dijo que era capaz perfectamente de seguir  instrucciones, la cabeza de Pedro se lleno de imagines del pasado.  Necesitaba controlarse. Ya no era ningún adolescente lleno de hormonas. Ahora era un adulto que podía controlar sus deseos, tenía que esperar, por lo menos hasta encontrar una manera de estar seguro de que ella ya no estaba enamorada de Baldwin.
-¿Qué es el timón?
-El timón es esta especie de rueda.
Pedro la miraba detenidamente, ella era la imagen de la perfección que recordaba. Estaba muy linda. A pesar de lo que ella provocaba decidió continuar desde la distancia.
-Simplemente Acordate de que cuando te diga la derecha, vos gires el timón hacia la izquierda y viceversa.
El la miro de reojo. Parecía que tenía quince años otra vez. Se fijo como se mordisqueaba  los labios y como se los acariciaba con la punta de la lengua mientras estaba totalmente concentrada en lo que estaba haciendo. Pedro se sentó justo en frente a ella.
-¿Estás bien?
Ella asintió pero sin dejar de mirar al horizonte.
Pedro le dio una serie de consejos e instrucciones sobre la navegación. Ella los iba poniendo en práctica mientras hablaban.
-Espero que cuando avancemos un poco, el viento sea más fuerte.
-Estoy segura de que el viento va a cooperar. Y quizá llueva un poco, así nos refrescamos de este calor.
-A lo mejor. Pero si esta tormenta descarga antes de que se haga de noche, nos vamos a empapar.
-Mmm.
-¿Qué significa eso?
-Que me encantaría. Hace años que no estoy bajo la lluvia sin salir corriendo a resguardarme. Cuando era pequeña, recuerdo que me encantaba sentir el húmedo frio de la lluvia sobre la piel en un dia caluroso. Nacho y yo solíamos jugar a cazar gotas de lluvia con la lengua.
Pedro sonrió al imaginársela bajo la lluvia.
Cuando se encontraban en medio del lago, Paula se relajo, se saco los zapato, subió los pies al asiento en donde estaba, se acomodo y levanto la cabeza en dirección al sol.
-Había olvidado lo mucho que me gusta estar acá.
-Pau decime ¿Qué es tan importante para que en tu dia libre quieras aprender a navegar?
-Ayer comí con Agustín. Quería preguntarle si vos podías venir con nosotros a la regata del sábado así después podíamos ir al rodeo, pero no tuve la oportunidad. Me dijo que yo tenia que hacerme cargo del barco de Nacho en la regata. Supongo que mi primo encontró algo mejor que hacer en vez de jugar a los barquitos con el gobernador..
-¿Y vos estas obligada a hacer lo que diga Baldwin, porque…?
Ella lo miro enojada pero rápidamente corrió la mirada.
-Fui yo la que tuvo la idea de la regata hace meses. Hice de todo lo imaginable para darle publicidad. El gobernador tiene la llave para que Agustín sea el principal candidato en el partido. No quiero echar todo a perder, ni que el gobernador se enoje.
La operación exigía a Pedro ir a aquella regata. Hablar sobre Baldwin era una buena oportunidad  para intentar averiguar algo más.
-¿Por qué no te pones el anillo que te dio Baldwin últimamente?¿Paso algo malo?
-Se que la noche de la fiesta pareció como si yo hubiera aceptado su propuesta, pero no fue así. Para tu información, yo no voy por ahí besando a otros hombres si estuviera comprometida. Insistí aquella misma noche, en devolverle el anillo y ayer le dije que dejara de esperarme que nunca nos casáramos.
-¿Decidiste no casarte con el próximo gobernador con todo lo que ello supone?
-No, decidí no casarme con alguien del que no estoy enamorada. Realmente nunca ame a Agustín y hoy se porque.
Pedro reprimió un suspiro. Corrientes eléctricas le recorrían las venas. Aquella desolación que había estado presente en su vida, lo abandono de repente. Pero aun así todavía no era el momento para ellos.
Quizá Paula no quería a Baldwin, pero eso no significaba que lo quería a él. No era capaz de mirarla. Se miro las manos y se dio cuenta que estaban temblando incontroladamente.  Cualquier cosa que tuvieran que hablar, tendría que esperar. No sería capaz de se coherente, y su vida dependía de ello.

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Hola, se viene se viene, x ahora pau no va a decir nada pero se viene algo fuerte!!






domingo, 1 de septiembre de 2013

capitulo 21







Un par de horas después de haber dejado la ciudad, Pedro estaciono su auto en la oficina regional del FBI.  Mirando su reloj comprobó que todavía era demasiado temprano para que su compañero llegara, ya que vivía a un par de kilómetros.  Habían trabajado juntos en la operación durante seis años, pero el año pasado, Julián se enamoro de la mujer que habían utilizado para la misión. Su trabajo no pudo competir con lo que el amor, un hogar y una familia habían ofrecido a Julián. Pedro se había alegrado de que su amigo hubiese encontrado lo que necesitaba realmente un hombre.
Se sentó en el bar que disponía la oficina y luego de esperar unos minutos pudo divisar a su amigo, tenía el aspecto del típico hombre felizmente casado. Debía reconocer que sentía un poco de envidia de su amigo, pero de la sana, se preguntaba si algún día iba a poder lucir como él.
-¿Qué pasa jefe? ¿Cómo va la investigación?
-Y a no soy tu jefe Julián, y la investigación mal. Gracias  x venir imagino que debe ser duro separarse de la familia.
Después de casarse Julián y su mujer habían adoptado a un niño que estaba directamente relacionado con el caso.
-Si es duro, ayer Maria me dijo que en unos meses agrandamos la familia.
-¿Un bebe?
-Si voy a ser padre nuevamente.
-Que bueno te felicito, vos y tu mujer se merecen este gran momento que están pasando. Mirko como lo tomo?
-Todavía no se lo contamos, pero él era el que pedía un hermanito así que espero que bien.
Luego de una corta charla sobre lo que habían hecho de su vida desde que no se veían, Pedro le comento  las novedades de la investigación.
Quería conseguir con la ayuda de su amigo, encontrar la clave que implicara a Baldwin. Era la mejor manera para sacarlo del camino de Paula. Esperaba que si le daba la suficiente información, el encontraría un buen plan. Después de una detallada explicación, los dos agentes se dirigieron a la oficina. Ahí disponían de computadoras, teléfonos vía satélite, y todo lo que necesitaban para trabajar junto a la documentación que hasta entonces tenían de la operación.  Comida bebida tampoco faltaba, pedro estaba dispuesto a encerrase en esa oficina todo el tiempo que hiciera falta hasta que encontrara todas las respuestas necesarias.
-Esta bien pensemos que la oficina de investigación se hubiera equivocado y no hubiera puesto el nombre de Baldwin en la lista de sospechosos. ¿Que sabemos de su pasado?
Pedro le acerco una carpeta con información.
-Eso es solo una parte. Los chicos de inteligencia, no tuvieron tiempo de terminar  todavía.
-Ok,  pero ¿Están trabajando en eso?
-Si eso es lo que están  haciendo en este preciso momento.
-Bárbaro. En este informe hay una serie de hoteles. Dame un par de horas, anda da una vuelta, que yo voy hacer averiguaciones por mi cuenta.
-¿Vas a comprobarlos uno por uno? Te va a llevar horas, porque no mejor se la das a los chico?
-Eso va a tardar más, tengo mi propio sistema, gracias. Dale anda y déjame trabajar tranquilo.
Pedro fue a dar una vuelta para despejar su mente y pensar con claridad. Luego de unas horas volvió  a la oficina y se encontró con Julián que seguía concentrado en su tarea.
-¿Y?
-Lo lamento mucho pepe, pero Baldwin no es nuestro hombre.
-¿Qué?¿Como podes estar tan seguro?
-Pedro ¿Tenes algún problema con ese tipo?
-No, por supuesto que no.
-Entonces no se por que estas empeñado en sumarlo a la lista. Este tipo no cumple con los requisitos. Y me imagino que vos también te hubieras dado cuenta de eso si no hubiese habido un problema entre ustedes.
Pedro trago profundamente y sintió la necesidad de refutarle eso a su amigo, pero luego se fio de la intuición de la que disponía y opto por callarse.
-Convénceme de que estoy equivocado.
Julián señalo un par de números que había en la pantalla de la computadora.
-Primero que no  hay suficiente dinero.
-¿Qué?
-Vos sabes mejor que yo que el negocio de la venta de niños mueve mucho dinero, muchísima plata. Un solo chico puede venderse por un cuarto millón de dólares. Pero las finanzas de Baldwin no reflejan nada de eso. Tengo un amigo que trabaja en un diario. Y estuvo investigando las cuentas de  Baldwin durante años, intentando encontrar algo sucio, pero no hay ni cuentas de banco escondidas, ni ningún indicio de blanqueo de dinero, nada. Ese tipo está limpio.
Pedro se había hundido en su asiento. No podía creer que había distorsionado tanto la realidad, que el amor que sentía por Paula lo dejo ciego. Necesitaba despejar la cabeza y volver a empezar.
-¿Qué mas tenes?
-El hombre que buscamos debe tener contactos y oficinas privadas desde las que trabaja. Pero  no tiene que tener necesariamente contactos con gobernantes de México. Lo único que necesita en este momento es un par de piratas informáticos.  Son capaces de colarse y de entrar en cualquier sistema gubernamental, modificar un par de cosas y ya esta, tienen los documentos que necesitan.
-¿Qué tipo de documentos?
-Certificados de nacimiento, documentos de inmigración, certificados de matrimonio, lo que quieras.
Pedro miraba la pantalla detenidamente.
-¿Y eso nos va a ayudar a sumar gente a nuestra lista de sospechosos?
-Quizá, solamente tenemos que rastrear a los piratas.
-¿Solamente eso? podría llevarnos meses.
-Bueno estas enterrado en esta misión demasiado tiempo, amigo.  Sabemos que no es la única misión que se está llevando a cabo.
-¿y?
-Deja que me ponga en contacto con un par de amigos. Quizá podamos conseguir luz verde por parte del departamento de justicia para utilizar uno de los sistemas de rastreo durante un par de días. Así podemos seguirle la pista a nuestro hombre hasta su propio sistema y agarrarlo por sorpresa.
Pedro necesitaba moverse, necesitaba cazar al hombre adecuado. Y así poder encontrar la mejor manera de volver con Paula.
-¿Podes hacer esto vos solo?
-sin problemas, déjame que me lleve unas computadoras vía satélite y podre hacerlo desde mi casa.
- Si , no hay problema. Gracias Julián por haberme hecho ver la realidad. Me salvaste. Te debo una.



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Perdon x ausentarme, tuve unos dias complicados, empece a con la facu , se vienen capitulos muuy lindos. Gracias x leer!!!



capitulo 20

Pedro se había divertido en el rancho cabalgando junto a Benja.  Debía ir a ver a su compañero ya retirado de la actividad pero uno de los mejores agentes de investigación Julián Sánchez. Concentrado en la polvorienta ruta, disfrutaba de aquel sentimiento de independencia y libertad. Ser dueño de su futuro. Sabía que no iba a durar mucho, después de todo, tenía que volver a su investigación y al trabajo.
Pensaba en lo difícil le fue haber salido por esa puerta de la cocina y alejarse de Paula, pero había sido la elección correcta. Aun no había llegado su momento, necesitaba saber más de Baldwin.
Esperaba encontrar razones suficientes para conseguir que Paula fuera libre y que lo acepte y poder empezar nuevamente. Pero una cosa era sospechar de Baldwin y otra muy diferente era probar que estaba relacionado con la red de tráfico de niños.
Pedro había visto como le brillaban los ojos a Paula esa mañana.  Están rodeados de muchos recuerdos y de mucha pasión. Habían sido siempre muy pasionales.  Sabía que eso era difícil de olvidar y estaba seguro de que ella no lo había olvidado.  El quería que Paula lo deseara con la misma intensidad que él la deseaba. Pero todavía era un poco pronto. Primero tenía que encontrar una prueba que implique a Baldwin, para apártalo de sus vidas para siempre. Sabía que la encontraría, solo tenía que buscarla.
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Paula cruzo sus piernas bajo el mantel de la mesa y tomo un poco de vino. Comer con Agustín en aquel restaurante de moda,  no era lo que más le gustaba, pero debía dejarle un par de cosas claras.
  -Perdón por haber estado fuera de la ciudad, cuando me llamaste ¿Está bien Benjamín?
-Si, esta bien, pero, tengo que decirte algo. Haber estado tan cerca de `perderlo hizo que que replantee mi vida.
-Y ¿A que conclusión llegaste?
Ella suspiro y le dijo:
-Perdón, pero no estoy enamorada de vos. No de la manera que una mujer tiene que estarlo de su marido.
El relajo los hombros y sonrió.
-No te preocupes por eso, ya vas a aprender a hacerlo. Muchos de los mejores matrimonios se han construido sobre el respeto mutuo y la confianza. Se necesita tiempo para conseguir una relación de amor. Mis papas nunca estuvieron enamorados y sin embargo tuvieron un largo y fructífero matrimonio.
-Pero esa no es la manera en la que quiero vivir. Prefiero vivir sola el resto de mi vida a casarme con alguien del que no esté enamorada. Por favor,  necesito que me entiendas.
-¿Hay una tercera persona?¿No?
-No , no… de verdad. Es una decisión que estuve meditando por un tiempo. Creo que es lo mejor para todos. De verdad perdóname.
-¿Vas a seguir siendo la directora de mi campaña no?
Paula quedo un poco sorprendida por lo rápido que Agustín había recuperado la compostura.
-Si  obvio , no voy a fallarte a último momento.
-¿Y vas a seguir siendo la anfitriona de la regata de este sábado?
-Ah! Si , sobre eso quería hablarte también.
-No podes negarte Paula, tu primo me confirmo que va a traer al gobernador en su yate. Pero también me dijo que va a estar muy ocupado para encargarse de él, así que vas a tener que ser vos la que maneje  el barco.
-¿Eh? Pero si yo no sé navegar.
-Deberías saber, todos los que crecimos acá lo sabemos hacer.
-Bueno, pero yo no.
-Entonces, vas a tener que aprender rápido. Es uno de los eventos más importantes de nuestra listo de actividades pre-electorales. Sos la principal organizadora ¿Te acordas? Es lo último que podes hacer después de haber roto nuestro compromiso.
-Está bien, veo lo que puedo hacer.
- Acordate que el gobernador tiene que presenciar la regata desde el barco de Nacho. Aprende a navegar  o encontra a alguien que lo haga. De una manera u otra tu y el gobernador tienen que estar en ese barco. Es tu responsabilidad.
-Ok.
-Ahora me tengo que ir, te podes tomar un taxi?
-Sí, y perdón nuevamente.
-Ya esta Paula, pero no me falles.
-No, me voy que Benja me espera.

-Chau.