Pedro abrazo al pequeño y le susurro en el oido.
-Si, hijo. Soy tu
papá y te quiero mucho. Me duele no haber sido parte de tu vida todos estos
años, pero ahora que te encontre, te prometo que nunca mas vamos a estar
separados.
Benja se separo un poco para poder estudiar la cara de su
padre.
-¿Puedo decirte papá?
-Por supuesto que si, podes decirme como vos quieras-.
-Buenisimo. ¿Puedo hacerte otra pregunta Papá?.
Pedro sintió latir su corazón con fuerza como nunca antes lo
había hecho.
-Si hijo lo que quieras.
-Te acordas que el día del rodeo vos mi hiciste una promesa.
-Si.
-¿Y la vas a cumplir? ahora entiendo porque vos y mamá se
miraban así.
-¿Como nos mirábamos?
-Con amor, ya te lo dije papa. Mama está enamorada de vos y
vos de mamá.
-Si es verdad, pero primero yo tengo hablar con tu mamá.
-Vos me hiciste una promesa papá , y las promesas se cumplen.
-Hijo las cosas no son tan fáciles.
-Pero si se aman y además ya somos una familia, vos sos mi
papá y ella es mi mamá.
-Tiempo al tiempo hijo.
-Pedro escucha a tu hijo. Me encanta el nieto maduro que
tengo.
-Gracias abuela. Ahora podemos hacer las galletitas.
-Manos a la obra.
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Paula apoyo la cabeza en la
superficie de su escritorio. Haber ido a trabajar esa mañana fue un error, pero
no podía soportar la idea de quedarse en el rancho de su madre y sus reproches.
Tampoco la ayudo mucho hablar con Benja por teléfono la noche anterior. No paro
de hablar sobre que Pedro era su papá, pero el nene no se quejo ni le reprocha
nada. Necesitaba hablar con él en persona, pero no quería molestarlo mientras
pasaba tiempo con su padre.
Ana la había invitado varias
veces ir al rancho, pero ella se excuso siempre ya que no soportaría el desprecio de Pedro.
Paula cerró los ojos preguntándose
cuanto tiempo iba a pasar hasta que su hijo deje de odiarla por haberle
mentido. El teléfono el teléfono de su oficina comenzó a sonar y ella se obligo
a incorporarse y contestar.
-¿Paula? Tenes una voz horrible.
-Si, Agustín, soy yo. Gracias por
recodarme lo mal que me encuentro.
-Espero que no estés enferma. Y llego
a mis oídos un rumor, Pau. Y quiero que me digas que es mentira.
-Bueno, sabes mejor que nadie
que no le podes creer todo lo que la gente dice.
-Igual procede de una fuente muy
fiable. Quiero saber si Pedro Alfonso es el papá de tu hijo. Ya había oído una
vez que estuviste a punto de casarte con él, pero a último momento todo se echo
a perder.
Paula suspiro. Solo había una
fuente particularmente fiable: su querido primo Nacho.
-¿Es verdad que nunca estuviste
casada con el padre de tu hijo?¿Y si es así ¿Toda la historia sobre tu marido
en París era un invento?
-Sí, Agustín. Todo es verdad.
-Ya veo. Mira no quiero parecer
una rata abandonando un barco que se está hundiendo, pero sabes que ninguna
campaña política no puede permitirse el lujo de ningún escándalo.
-Si Agustín, lo entiendo.
- Bien y entonces vas a entender
que me siento forzado a alejarte del cargo de directora de mi campaña. Y ya encontré
una persona para que te reemplace. Perdón,
Paula, pero tengo que mantener mis espaldas cubiertas, vos lo sabes.
-Si Agustín. Ya sé que tu espalda
es lo más importante del mundo para vos y espero sinceramente que tengan una
larga y fructífera vida juntos-. Cortándole el teléfono.- HOMBRES.
El primero que la había
traicionado era fue Pedro, cuando la abandono sin decir nada. Luego su padre,
cuando no escucho sus suplicas para
ayudarla a buscar a su prometido. Entonces Pedro había aparecido solo para
romper su corazón. Ahora era Agustín y
su propio orgullo, sin olvidar a Nacho.
Su primo se estaba comportando
de una forma extraña últimamente, ¿Que le estaba pasando? Normalmente era muy amable, pero ahora estaba
muy distante. Aquella mañana había intentado hablar con él, pero la esquivaba
diciendo que estaba muy ocupado con unos problemas del departamento de informática.
Luego se entero que Nacho le conto a Agustín lo de Pedro… bueno los hombres
eran tontos, pero por una parte se alegraba de haber terminado con ellos para
siempre. Con todos menos con Benja.
En ese mismo instante cuando
estaba hundida en sus pensamientos se abrió la puerta de su oficina y entro
Benja.
-Hola mamá, ¿A que no sabes qué?
El corazón del paula se encogió al
ver a su único hijo sonriendo como si no pasara nada.
-Hola, mi amor, te extrañe
tanto. Contame.
-Yo también mami. Pero déjame
que te cuente.
-Haber…
-La abuela Ana. Me dijo que
podemos irnos a vivir a su rancho si queremos. Además, hace las mejores
galletitas del mundo. Igual no se lo digas a la otra abuela porque se va a
poner celosa. Y papá dice que puede hacer cosas aun más ricas.
-Quédate tranquilo que no le voy
a decir nada. Veo que la pasaste muy bien ¿no?
-Si ma, mi papá es un genio.
-Qué bueno! ¿Te puedo pedir algo?
-Si mami.
-¿Me abrazas?
Sin contestar benja abrazo a su
mamá. Mientras se abrazaba Paula levanto la mirada y se encontró con Pedro
apoyado en el marco de la puerta sonriendo ante la imagen.
-Me alegra mucho saber que pepe
es mi papá. Ahora vamos a poder vivir todos juntos. Tenias razón cuando dijiste
que Dios siempre contesta a las oraciones si uno se porta bien.
Una vez salieron del abrazo
Paula se aferro a los hombros de su hijo. No se lo veía enojado. Sus ojos de
llenaron de lagrimas al pensar en las pocas posibilidades que tenían de vivir
juntos, con Pedro odiándola como la odiaba , al menos eso era lo que ella creía.
-Perdón por venir así a tu
oficina sin avisar, pero…- no sabía cómo decirle que ella era su vida, como
decirle lo que tenía guardado en su corazón. Lo único que sabía era que tenía
que terminar con las mentiras que los estaban separando-.¿Podes tomarte el
resto la tarde libre?
Ella se lo quedo mirando con una
mezcla de confusión, dolor y un poco de amor.
-Si..Si. Supongo que si ¿Por qué?
-Creo que vos y yo nos debemos
una larga conversación. Hay algo muy importante que debes saber sobre mí.
Las cejas de Paula se arquearon.
-Pero tiene que ser ahora mismo ¿Podes
cerrar la oficina y llevar a Benja hasta la casa de tu mamá? Tengo que hacer
algo acá, luego podemos ir a la cabañita abandonada que hay cerca del lago que solíamos
ir a hablar ¿te acordas?
-Por supuesto que me acuerdo ¿Pero
porque no podes venir con nosotros?
Sin contestar nada y poniéndose serio
Pedro se dispuso a enfrentarse a su eterno rival.
-¿Esta Nacho en su oficina?
-Creo que esta en la sala de computación.
Pero no lo veo desde la mañana, ¿Por qué?
-Esto no tiene nada que ver con
vos, Paula. Llévalo a Benja a tu casa, nos reunimos mas tarde.
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Tarde pero seguro , se lo habia prometido a una de las lectoras asi que hasta aca, espero que les guste. dedicadisimo a @pauypeternoend que lo pidio.