En aquella noche estrellada, una cálida brisa de verano
tranquilizaba los sentidos de Paula y
también enfriaba su piel caliente. Había sido el día más mágico de su vida,
tuvo una boda soñada.
Ella estaba tumbada, respirando contra el pecho desnudo de
Pedro y pensando en lo rápido que parecía que habían pasado los años, pero
habían dejado intactas aquellas dos almas, que encontraban la una en la
otra todo lo que querían sobre el amor.
Giraron sus cuerpos y
él la abrazo por detrás. Ella podía sentir el corazón de Pedro latir contra su
espalda.
-¿Sos feliz, mi amor?
-Mmm…
-¿Estás segura de estar conforme con esto de no haber
organizado una gran fiesta, como quisiste la primera vez?
-Estoy segura, tampoco lo quise la primera vez, fue una idea
de mamá y papá- dijo ella dándose vuelta y dándole un beso en el pecho.
Ella tenía todo lo que podía desear, al amor de su vida y a
su precioso hijo, todos juntos para siempre. Formando la familia que siempre
había soñado, desde el momento que se entero que Benja estaba en camino.
En el último mes había ido con Pedro a su oficina para
ultimar los detalles de la operación Rock-A-Bye. Por otra parte, Pedro la había
acompañado al estudio Chaves-Chaves para terminar de cerrarlo y prepararlo para
su venta.
Loa jefes de Pedro habían insistido mucho para que
permaneciera con ellos. Los clientes de Paula le habían suplicado que
mantuviera el estudio abierto, pero ninguno de los dos considero otra opción
que no fuese comenzar una vida completamente nueva juntos.
-Mi amor ¿Estas totalmente segura de todos estos cambios en
tu vida?
Ella se dio vuelta y se puso encima de él.
-Con vos presentándote en el magistrado en la Corte Penal de
Apelaciones el año que viene y yo encargándome del negocio de mi madre, estaré
más que satisfecha.
Él la abrazo y le dio un beso en los labios.
-Te dije que te amo ¿Hoy?
-Mmm creo que 200 veces aproximadamente, pero me encanta que
me lo digas.
-Bueno, te amo.
-Hablando de cambios, se avecina, otro cambio en nuestra
vida, mi amor. Espero que no te importe enseñar otra vez tus trucos con el
lazo. Lo único que espero que esta vez sea una nena.
-¿Otro bebe?!Madre mia!, sos la mejor mujer que puede
existir. Te amo, te amo!
-Yo también, mi amor.
Él rodo quedando encima de ella y la beso demostrándole lo
que tenía en su corazón. Y se volvieron a entregar al acto más puro que puede
existir entre un hombre y una mujer.
Después del frenesí, Pedro, lleno de felicidad por estar con
la mujer que amaba, abrazo con fuerza a su preciosa esposa y se dio cuenta de
que lo que él solía decir, nunca había sido tan verdad: TODO LLEGABA EN SU
MOMENTO.
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después casi de un año, volví para terminar de cerrar esta historia . por motivos personales no le pude dar un cierre. PERDON Y GRACIAS.